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domingo, 15 de mayo de 2016

La conciencia de La Tía Lorenza no está en venta


Por, Miguel Iván Ramírez Boscán
Red de Comunicaciones del Pueblo Wayuu
@MiguelWayuu

Dejando claro de una vez que es para quienes si tienen conciencia, porque son los únicos a quienes cabe analizar este escenario de batallas en las que les ha tocado verse en la obligación de participar como guajiras y guajiros frente a lo que el Cerrejón ha ido arrojando en el camino a través de lo que ellos consideran unos exitosos 32 años de historias, pero que al recorrer todo el complejo minero, desde su área de explotación, pasando por el corredor ferroviario hasta llegar al puerto, solo se escuchan protervas historias, porque incluso el wayuu y el guajiro que habla bien de la explotación del carbón es parte de la mala anécdota por contar, sin duda alguna hubo cambio oscuro de conciencia por dinero.

En este andar del territorio escuchando sus gentes, viviendo como viven, durmiendo como duermen, comiendo lo que comen y sintiendo los amargos momentos  de recuerdos indelebles frente a Cerrejón, he buscado trasladar mi mente un poco más allá, teniendo en cuenta que los procesos indígenas me ha permitido conocer otras realidades que sin sorpresa alguna, la realidad es la misma y camina toda Latino américa con centenares de relatos repetitivos que narran cómo los estados propician intervenciones mineras, las venden a multinacionales extractivistas, las ofrecen al pueblo como el modelo de desarrollo, desplazan o masacran comunidades, cooptan todas las fuentes hídricas, desaparecen especies endémicas de fauna y flora, además de la tierra explotan a los trabajadores y corrompen los tejidos sociales representados en la clase política; en su paralelo impacto se encuentra el argumento indígena desde la Patagónia hasta Alaska, a todos los Pueblos Indígenas nos parió la Madre Tierra, solo ella y el agua nos nutren de vida, creemos en el sol, en la luna, las estrellas, los vientos, los árboles, las piedras, el humo, las aves y el jaguar, lo cual además de sonar poéticamente bello, es cierto, pero certera también la nefasta traición de la conciencia vendida de muchos líderes que por la necesidad o codicia voraz, mandan egoístamente pal carajo el ser, pensar, sentir, proceder y soñar heredado de Wounmainat – Nuestra Madre Tierra, lo hacen en el mundo, en américa, en Colombia y por supuesto en Territorio Wayuu, vemos quienes negocian a nombre de muchos que desprevenidamente son quienes al final de la historia están padeciendo el hambre, la sed y la muerte.

Esta década está escribiendo una historia de “guerra” en la que como indígenas miembros de un sentir y movimiento social, en el entendimiento de la colectividad se ha logrado librar batallas pese a los vendidos: En el Departamento del Meta, el caso de Caño Cristales estremeció toda la opinión colombiana por lo espectacular que es ver correr el agua sobre centenares de colores, los cuales se prefirieron antes que maquinaria perforando la tierra buscando oscuro petróleo, por otra parte en el Departamento del Quindío, Salento y sus gigantes centinelas Palmas de Cera, emblemáticas y declaradas como símbolo nacional, quisieron cambiar sus verdes colchones de montañas por minería de oro y palmitas impresas en verdes billetes de cien mil, una vez más comprando conciencias, pero que enérgicamente se sintió a nivel nacional el rotundo rechazo ante estas pretensiones; caso diferente al vivido en La Guajira frente a la lucha por la conservación de El Rio Ranchería y El Arroyo Bruno, defenderles le ha tocado a La Guajira sola, siendo apenas un primer paso un fallo de tutela donde La Tía Lorenza Pushaina le da una palmada al Cerrejón, ANLA y Corpoguajira diciéndoles: “Aquí estamos, vivimos al pie del Arroyo Bruno, estamos vivos al igual que él y a nosotros nadie nos consultó”; este fallo salió de donde debía salir, del argumento y coraje de la comunidad misma, la comunidad que no se vende y que se apoya en gente aliada que tampoco le pone precio a sus conciencias y que hoy celebran librando una batalla.

Hoy vemos un reaccionario Cerrejón, que por medio de un par de comunicados busca sustentar su farsa de minería responsable diciendo textualmente: “Como parte del proceso de aprobación, entre 2012 y 2013 el Ministerio del Interior, entidad responsable de certificar las comunidades que potencialmente podrían ser afectadas por el desarrollo de un proyecto, hizo dos visitas y luego de su revisión exhaustiva certificó que Campo Herrera es la única comunidad objeto de consulta previa. En consecuencia, dicho procedimiento se realizó entre agosto de 2013 y mayo de 2014, y contó con el acompañamiento de la autoridades correspondientes, entre ellas: Corpoguajira, Defensoría del Pueblo Regional Guajira, Secretaría de Asuntos Indígenas Departamental de La Guajira y la Municipal…” – La continuidad de este triste y vendido comunicado prefiero lo lean por ustedes mismos si Cerrejón no lo borra. (http://www.cerrejon.com/site/sala-de-prensa/archivo-de-noticias/sentencia-del-tribunal-contencioso-administrativo.aspx)

Ante este comunicado si hay que decir como dice la Tía Lorenza: “¿Bueno y nosotros qué, no estamos vivos? No señor, mi conciencia no está en venta” – o como dice Adelayda Vangrieken: “¿Aja y a quien le consultaron, a nosotros en que saco nos metieron, somos mierda o qué es lo que somos? – esto se preguntan por el simple hecho de demostrar que la tinta con la que cerrejón hoy escribe 32 años de historia, han sido los 32 años de las mentiras más grandes que se han escrito sobre nuestra historia, han sido 32 años donde se dispararon índices de corrupción, son 32 años de falso progreso, son 32 años de desplazamientos, son 32 años de ecocidios, son 32 años de muerte; si Corpoguajira, Defensoría, Secretarías y Organizaciones han avalado este tipo de procesos, no cabe nada más sino encajonarlos en parte del ciclo de corrupción estimulado por la empresa, convirtiéndolos en cómplices de esta “guerra sistemática y pasiva” que pretende someter La Guajira entera.

Totalmente cierto lo expuesto en la tutela, apenas para lo que compete a la jurisprudencia argumentar, es lo que en mi caso como persona del común, me asiste la responsabilidad de hacer, opinar y actuar, lo que entre otras cosas más, hago a través de lo que escribo, como en esta ocasión lo hago para plantearle a todas y todos los guajiros: ¿No ha sido el agua algo que escasea a diario en nuestras casas y comunidades? - Si la poca agua con la que se bañan, alimentan e hidratan proviene del Ranchería, del Bruno, del Palomino; ¿Por qué no defenderles y protegerles? – Si esto no es así yo “recojo mi cace”, pero si alguien lo niega es porque ya conoció los billetes verdes que da Cerrejón, disfrazados en mejoras a colegios, en útiles escolares, en fotos bonitas, en carros último modelo y en contratos que firman la muerte de la dignidad.


Por un mes, y según lo ordena el fallo de la tutela, Cerrejón suspendió intervenir el Arroyo Bruno, un mes de afinar la lucha que debe continuar en torno a fortalecer la cultura, porque ha sido el pilar que fundamenta el respeto por la Madre Tierra y el Agua; Hay que seguir argumentando técnicamente lo que por nuestra historia viviente es demostrable, Cerrejón no desvía arroyos, ¡LOS DESAPARECE!, y por último, interiorizar cada vez más el mantener firme el espíritu, porque la lucha por el Bruno sigue, porque el Agua es Nuestra, Nunca de las multinacionales que con billetes asesinan conciencias.

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