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sábado, 10 de noviembre de 2007

Sobre las confesiones de alias jorge 40

Por: Karmen Ramírez Boscán

Actualidad Étnica, 09/11/2007. Mientras por un lado alias "Jorge 40", ante la posibilidad de perder los beneficios jurídicos contemplados en la llamada "Ley de Justicia y Paz", se vio impelido a reconocer algunos de los crímenes cometidos por sus estructuras armadas y sobre los cuales al parecer la Fiscalía General de la Nación tenía pruebas documentadas que lo involucraban, por el otro guardó total hermetismo sobre graves hechos trágicos en los cuales las víctimas privilegiadas fueron comunidades del pueblo Wayúu del entorno de Maicao (La Guajira) y en los que el llamado "Bloque Norte de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC)" tuvo participación activa.

La estrategia de alias "Jorge 40" para procurar una justicia a su medida y de paso persistir en su empecinado empeño de burlarse de la casi interminable lista de víctimas Wayúu que cayeron asesinados o fueron desaparecidos por paramilitares sujetos a su mando, está quedando al descubierto. Por una parte ha venido inscribiendo los crímenes cometidos contra los Wayúu ya sea como parte de una pretendida lucha contrainsurgente o como acciones de lucha contra el crimen organizado, en tanto que por la otra reconoce ciertos crímenes que lo comprometían ampliamente, como camino para seguir manteniendo oculta su responsabilidad en otros que por largo rato fueron invisibilizados, gracias a la complicidad, a la tolerancia y a la aquiescencia de políticos y gremios de la región, usufructuarios del paramilitarismo.

En la estrecha lógica de alias "Jorge 40", el que sus estructuras mafiosas hayan asesinado o desaparecido a casi doscientos Wayúu es meramente un dato episódico, puesto que lo que hay que tener en cuenta, según él, es que cayeron abatidos guerrilleros y delincuentes de toda laya, lo que ciertamente no deja de ser una afrenta a la memoria, al honor y a la dignidad de los muertos Wayúu.

Pero nuestros muertos ni eran guerrilleros ni eran delincuentes y, ante el hipotético caso de que algunos hubieran podido serlo, hay que recordar que en territorio Wayúu el patrón común a la totalidad de asesinatos y desapariciones cometidos por paramilitares se caracterizó por operaciones realizadas al margen de acciones de guerra o de enfrentamientos armados y en los que las víctimas fueron siempre civiles y gente desarmada e inerme.

Así es que la pretendida postura de "héroe" que en cada una de sus versiones libres ha querido posicionar alias "Jorge 40", vociferando destempladamente que su gran "obra" fue despejar de insurgencia y delincuencia a amplias regiones del Caribe, no deja de ser un eufemismo para esconder el real interés que subyace a las acciones armadas realizadas: su enriquecimiento personal y el de sus amigos y aliados tanto en la política como en la economía.

Los Wayúu que hemos sido víctimas de la demencial máquina de guerra de "Jorge 40" no compartimos, no podemos compartir, el inusitado optimismo que en algunos sectores ha despertado estas confesiones, todavía fragmentarias y a cuanta gotas, que ha venido haciendo, en el marco de la llamada "Ley de Justicia y Paz", alias "Jorge 40" y otros criminales paramilitares, por cuanto confesar crímenes solamente en la medida en que hay evidencias que lo responsabilizan o sobre hechos que por sus características y lugar donde ocurrieron tienen estampada su firma, no es el mejor camino para transitar hacia la justicia y hacia la verdad que reclaman las víctimas Wayúu.

Las víctimas Wayúu no nos podemos conformar con una fragmentaria y parcializada verdad. Es claro que una verdad a la medida de alias "Jorge 40" no es satisfactoria para nosotros. La verdad debe responder ineludiblemente a las expectativas de las víctimas y sobrevivientes y no a las necesidades de los victimarios y sus aliados regionales en la política y en la economía. Definitivamente no es suficiente con que, con el propósito simplemente de enviar pálidas demostraciones de colaboración con la justicia, se confiesen y reconozcan algunos crímenes, mientras se persevera no sólo en justificarlos sino, lo que es más frustrante, mientras se arrojan otros crímenes a las aguas fangosas de la desmemoria y de la impunidad.

Nuuk, capital de Kalaallit Nunaat (Groenlandia), 09 de noviembre de 2007.

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