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miércoles, 15 de noviembre de 2017

Mensaje del Consejo Comunitario Negros Ancestrales de Tabaco

COMUNICADO

El Consejo Comunitario Negros Ancestrales de Tabaco en el marco de las normas constitucionales que lo rigen y en defensa de los Usos y Costumbres de nuestra Comunidad despojada de sus derechos y su territorio, hace saber a la opinión pública que:

La activad extractiva de carbón ha provocado daños irreparables a nuestra comunidad afrodescendiente con profundas transformaciones del territorio que han conllevado desarraigo social, familiar, económico y desvinculación de nuestra entrañable tierra de Tabaco. Hemos sufrido debilitamiento cultural y de la libre determinación social.

Llevamos más de 16 años echados de nuestro territorio. Resistimos con muchas dificultades a pesar de la diáspora a que hemos sido sometidos, procurando hacer uso de nuestras costumbres y buscando recuperar nuestra economía que se basaba en actividades propias como el pastoreo, recolección de frutos silvestres y la siembra de nuestra tierra.

Hoy, mientras que la Comunidad está sentada en una Mesa de diálogo con la empresa Cerrejón y la alcaldía de Hatonuevo esperando avanzar en la concreción de nuestros derechos y el cumplimiento de las obligaciones empresariales y estatales, vemos con gran preocupación como la empresa busca persuadir a la comunidad con maniobras que envenenan nuestras relaciones y pretenden exterminar nuestras esperanzas; esta actitud la ha desplegado en varias ocasiones para someternos a sus intereses.

La Buena fe, es un presupuesto para el diálogo. Sin embargo, la empresa Cerrejón conocedora de la vulnerabilidad en que nos dejó su explotación: sin territorio, sin cultivos, sin nuestras formas de subsistencia, sigue debilitándonos aprovechando la situación que ella misma ha provocado. Es clara la diferencia entre lo que dice públicamente la compañía y lo que hace.

Por ejemplo, en escritos que la empresa nos envía, se evidencia que el trabajo como derecho ciudadano y de las víctimas del desplazamiento minero, la empresa lo convierte en instrumento de presión, sometimiento y división de nuestra Comunidad.

Nuestras exigencias son tierra adecuada y suficiente para la reubicación de nuestra Comunidad afrodescendiente; de proyectos productivos para restablecer nuestras economías propias; de reconocimiento y reparación integral de los daños que se nos han ocasionado y que se acumulan por cada día que pasa sin que nuestra situación sea resuelta.

Frente a ello, la empresa Cerrejón, aprovecha la Mesa para mostrar nacional e internacionalmente que tiene interés de dialogar mientras dilata la respuesta a nuestras exigencias. Abusa de las profundas desigualdades existentes entre su poder y la capacidad de publicidad que tiene en Colombia y el mundo y los enormes problemas económicos que enfrenta nuestra comunidad para sostener esta lucha después de tantos años y que nos impide tener los espacios y el tiempo para comunicarnos, reflexionar, hacer memoria, etc.

Así, la respuesta que da Cerrejón es la contratación (precaria y temporal) de 35 obreros para construir un centro de reunión que hoy no es prioritario para nuestra comunidad y que ha ocasionado fuertes debates a su interior. Esto lo vemos como una trampa porque la empresa sabe muy bien que existiendo un número muchísimo mayor de personas que necesitan trabajo e ingresos, esta selección provocará nuevas fracturas en la Comunidad.
Si la empresa actuara de Buena fe, por qué no nos entrega el territorio que necesitamos para recuperar nuestros proyectos productivos? Por qué, a pesar del tiempo transcurrido (más de 16 años), de ser su obligación actuar con debida diligencia mantiene su posición de negar sus responsabilidades en el desarraigo que sufrimos y asumir la reparación integral de nuestros derechos?

Adicionalmente, la empresa aprovecha su capacidad de incidencia y comunicación para confundir en su favor mostrando que si no puede avanzar es por nuestra actitud y las de nuestros representantes. Nos preguntamos ¿por qué la empresa asume que la exigencia de nuestros derechos es obstáculo para avanzar? ¿Por qué la empresa busca reducir el cumplimiento de sus obligaciones a su mínima expresión?

La dilación de sus respuestas, la forma como invisibiliza la realidad de Tabaco en su publicidad, su renuencia a reconocer que el paso del tiempo sin que la comunidad sea reubicada agrava nuestra situación, la manera en que utiliza su posición dominante para imponer tiempos, espacios y formas en la relación con Tabaco, evidencian que la empresa Cerrejón lejos de interesarse en la recuperación del tejido social y físico de nuestra comunidad, desea “cerrar el caso” de cualquier forma.
Frente a esta situación,

Exigimos:

Del estado colombiano en cabeza de las entidades municipales, departamentales y nacionales el cumplimiento de sus obligaciones de protección y garantía de nuestros derechos como comunidad étnica minoritaria en lugar de seguir protegiendo a esta multinacional con actos amañados y cómplices. Existen pronunciamientos judiciales que también debe acatar en el restablecimiento de garantías para Tabaco ¿por qué sigue privilegiando los intereses de la empresa Cerrejón y desconociendo sus responsabilidades frente a nuestra comunidad?

A la empresa Cerrejón le exigimos que responda con sus obligaciones frente a nuestra Comunidad afrodescendiente entregando las tierras necesarias en cantidad y calidad para la recuperación de nuestros derechos territoriales, económicos, sociales, culturales y ambientales. Para ello es necesario que repare integralmente a los miembros de Tabaco y cese su comportamiento dilatorio.

Igualmente, exigimos a la empresa Cerrejón que no siga señalando a miembros y representantes de nuestra comunidad como el obstáculo para el cumplimiento de sus responsabilidades. Este comportamiento pone en grave riesgo nuestra vida e integridad personal y colectiva.

Mantendremos nuestra lucha y no permitiremos que el abuso empresarial de Cerrejón siga imponiéndose sobre los derechos y la dignidad de nuestra Comunidad.
Consejo Comunitario Negros Ancestrales de Tabaco

Hatonuevo,14 de noviembre de 2017

La defensora del agua en medio de la sed de La Guajira

Jakeline Romero Epiayu nació en el resguardo el Zahino, en el municipio de Barrancas, en la Baja Guajira, a 45 minutos de El Cerrejón. En 1976, el mismo año de su nacimiento, Colombia firmaba el contrato de asociación para la explotación del carbón en La Guajira. Sin saberlo, su destino estaría ligado a la  de ese gigante que hoy se ha convertido en la mina de carbón a cielo abierto más grande del mundo.
Su niñez estuvo marcada por duros momentos que la fortalecieron para convertirse tiempo después en defensora de derechos humanos, primero, trabajando como líder social en las comunidades y luego formando parte del movimiento ‘Fuerza Mujeres Wayuu’, una organización que uniendo inspiraciones de mujeres de todo el departamento  trabaja desde hace 12 años en defensa del territorio y  en la protección del agua para las comunidades indígenas, que en los últimos años, han sufrido la vulneración de estos derechos fundamentales.
Recientemente, ‘Fuerza mujeres Wayuu’ ganó el Premio Nacional de Derechos Humanos otorgado por la organización no gubernamental Diakonia.
“Decimos que el agua es nuestra, no de las multinacionales. El agua es para la vida, el agua es para la gente, el agua es para la tierra. Y no debe ser fracturada ni debe ser destruida como viene pasando en el departamento de La Guajira en manos de la empresa multinacional El Cerrejón”, afirma Jakeline, con la convicción y el coraje de su sangre indígena, con la que además ha enfrentado amenazas de muerte.
“Me quito la manta del miedo y me pongo otra la del valor. Es el ejercicio que he aprendido en el tema de las amenazas”, agrega.
A  pesar de todo esto, su voz  no se silencia,  por el contrario, se levanta con más fuerza para denunciar al mundo la vulneración de derechos humanos en la Guajira, donde la escasez de agua ha generado una de las crisis humanitarias más graves de los últimos años.
Esta es una historia de resistencia y valentía que nace en las entrañas del pueblo wayuu.

jueves, 9 de noviembre de 2017

CARTA ABIERTA PARA LOS Y LAS ASPIRANTES A LA ALCALDÍA INDÍGENA DE LA GUAJIRA

Señores y señoras, como ciudadana indígena habitante de este punto de la geografía, les exijo que en éstas elecciones se presenten como candidatos y candidatas con amplias e intachables experiencias en la administración pública. Nos muestren su formación académica , su perfil como servidor público, su actualización profesional. Porque no se trata de quien pone o quita el bombillo,no se trata de quien recoge la basura, no se trata quién es más o menos hija de Chávez, no se trata de quien sea más o menos opositor.
Tengo claro que con mi voto voy a elegir a un alcalde o una alcaldesa, y no es para elegir a un empleado del servicio público o de corpoelec, tampoco vamos a elegir al encargado de la finca de Chávez o del opositor más cercano. Se trata de elegir al que mejor se ha formado para administrar EFICIENTE, OPORTUNA Y TRANSPARENTEMENTE los recursos de nuestra entidad, pero que además tenga una clara perspectiva indígena.
Señores y señoras, aspirantes inscritos a la Alcaldía Indígena Bolivariana de la Guajira , el reto no es sumar los votos para ganar, el reto es darle oportunidad a una generación que está fuera de los liceos, a las miles de artesanas que hoy prefieren vender cualquier producto de la cesta básica que su arte , a los cientos de profesionales que se rebuscan porque de nada les sirve el título, el reto es dignificar al transportista, al pescador y al criador , el reto es consolidar una democracia con el sentimiento y el pensamiento wayuu plasmado en el plan de salvaguarda, el reto es abrir espacios públicos para el encuentro ciudadano y no cerrar las vías con alcabalas.
Señores y señoras , no necesitamos cuentos bonitos , necesitamos acceder a agua potable apta para el consumo humano, necesitamos que los servidores públicos trabajen para el pueblo y no que el pueblo trabaje para darle a ellos, necesitamos una alcaldía que administre nuestros recursos y no que nos administre como sus recursos , necesitamos que nos traten como sus ciudadanos no como súbditos. Necesitamos que nuestros derechos sean garantizados y no que tengamos que pagar por ejercerlos.
En realidad quisiera muchas , pero tener servicio eléctrico y señal de internet a esta hora es una oportunidad única que cada día escasea , así que lo dejo hasta acá para ocuparme de mis obligaciones.
Pd: Mis disculpas si hay algún juicio en mi carta, pero mi única intención es expresar mi sentir frente al proceso electoral de diciembre .
buenas noches
cordialmente,
Olimpia Palmar 
Miembro de la Red de Comunicaciones del Pueblo Wayuu Putchimaajana
Secretaria del Comité de Derechos Humanos de la Guajira

 
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