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martes, 25 de julio de 2017

La historia no contada de Maicao


Si nos construimos  sobre mentiras y/o verdades a medias tendremos una mala interpretación del presente y en consecuencia una errada proyección del futuro. La historia oficial que se inculca en los colegios, que se repite en los libros y que se ofrece a propios y extraños dice que “Maicao es un municipio de Colombia en el departamento de La Guajira fundado el 27 de junio de 1927, por el Coronel Rodolfo Morales y Tomás Cúrvelo Iguarán, quienes pertenecían al personal destacado allí por el Resguardo de Rentas del Magdalena” – si bien es cierto que estos personajes efectivamente hicieron presencia en dicho territorio, esta versión cojea a la hora de ser fiel con la población antes de pensarle ser municipio.

La Unidad Investigativa de Notiwayuu quiso ahondar en las historia de Maicao, en las comisuras de los recuerdos y en la memoria oral de los mayores buscando dilucidar lo que no se ha dicho, lo que se ha callado y ocultado. Nos encontramos con el señor Manuel Palacio Tiller, abogado, historiador y sabio maicaero que a sus adentrados años de la vida, tiene fresco los recuerdos como si ayer hubiesen acontecido. Habla pausado, seguro, se detiene tan solo para ordenar las ideas y no vacila en callar a quien ose interrumpirlo. Bajo un árbol de Aliita – Totumo, la palabra fluyó, las imágenes volvieron, la historia se cuestionó.

“Aquí no hubo fundación sino poblamiento, el primero es un concepto de oficialidad que nace de España, es un concepto jurídico mientras que el segundo es la aglomeración natural de un grupo de personas o colectivos que se unen hasta formar un poblado. Cuando llegó el alijuna esta región ya estaba poblada, de hecho las primeras familias que acá llegaron fueron por tres asuntos: guerras claniles que eran luchas por el territorio y que ocasionaron desplazamientos, el verano como segunda causa y finalmente por hechos externos como la Guerra de Los Mil Días y la Primera Guerra Mundial, la sumatoria de estos tres factores llevó a que lo que hoy corresponde al municipio de Maicao fuese siendo poblada de a poco y mucho antes de lo que señalan los libros”

“Estas zonas ribereñas eran los sitios que los indios ricos dominaban, eran fértiles y colindaban con las fuentes de agua, desde aquí se dominaban los puertos para el tráfico de carne tasajo, quesos y perlas. Los Wayuu de aquel entonces hicieron pactos con ingleses, holandeses y franceses que llegaron en el siglo XVI al XVIII, llevaban y traían mercancía por lo que fueron los promotores del contrabando,  las islas menores del Caribe demandaban carne proveniente del Valle de Upar, a cambio recibían los Wayuu ron, la otomana, telas, armas de fuego y agua en barriles de caucho que bebían los indios ricos. Eran cerca de catorce rancherías de las cuales Maicao se convierte en epicentro.  Acá no entraba nadie a menos que fuese familia o familiar de los aliados de los indios ricos dueños de la zona, no es como dice la historia que llegaron los “fundadores” a su antojo”.

“Con el Fenómeno del Niño se acrecienta el verano y especialmente entre 1905-1906 que se sumó al verano cíclico, el coletazo se extendió hasta 1910 obligando a la gente de la Alta Guajira a desplazarse acercándose a las sabanas de Anou cercanas a Maicao. “Cuando termina la Guerra de Los Mil Días llegaron muchos desarraigados al departamento. En 1914 estalla la guerra mundial, los barcos europeos fueron bloqueados por los Estados Unidos al igual que todo el Gran Caribe, los puertos Wayuu quedaron igualmente aislados, sin agua para beber y muriendo de sed, varios clanes y especialmente venezolanos pidieron permiso a los indios que dominaban este territorio por lo que de a poco se siguió poblando la región, hay que recordar que la familiaridad Wayuu no solo es por carne o sangre, también por territorio de tal forma que quienes arribaron fueron considerados familia”.

De seguro si la historia fuese contada con fidelidad podríamos hacer otra interpretación de la realidad actual, de otra manera podríamos asumir los problemas y con otros argumentos haríamos frente a las adversidades que nos aquejan: corrupción, fraccionamiento social, violencia, hambre, minería, liderazgos cuestionados. En la medida en que llegaban indígenas tanto del lado venezolano como del colombiano y por los asuntos arriba mencionados, Maicao comienza a erigirse como epicentro, “esas cosas no se pueden negar, esa es la historia, detrás de las familias que arribaron venían sus familiares, los primeros que entraron fue con la aquiescencia de los que acá estaban. De a poco se fueron mezclando los miembros de los diferentes clanes, unos con otros, aquí mandaban los indios ricos que eran los que tenían los animales, todo el personal alijuna que aquí llego y que eran desplazados del hambre se ubicaban alrededor de las rancherías formando favelas pequeñas, así nace Maicao”–afirma el mayor.

Diez años después mandan a un coronel liberal de la Guerra de los Mil Días a cobrar impuestos porque ahora se fabricaba ron en La Guajira, “La historia que nos dicen se refiere a Rodolfo Morales, Guarda de Rentas, como el fundador de Maicao cuando la historia es la que le estoy contando. Al asentir sobre esa historia hay una aceptación cultural errada del presente”. Dicen que la historia la escribe quien gana la guerra, para el caso guajiro muchos autores, historiadores y sabedores nativos desmienten las versiones oficiales por incompletas y amañadas, si queremos saber el “Hacia Dónde Vamos” necesitamos saber el “De Dónde Venimos”  so pena de terminar viviendo una mentira que tarde que temprano se caerá por su propio peso.


El Tío Manuel no solo es un estudioso sino un consumado escritor que espera publicar pronto la versión oficial sobre el poblamiento de Maicao, hasta tanto seguiremos viviendo una verdad a medias de la cual todo los maicaeros hemos sido parte. La historia deberá ser reescrita, las verdades reconsideradas.

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