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martes, 11 de octubre de 2016

Qué vergüenza con Rigoberta Menchú


Una reflexión acerca del panorama de elecciones atípicas por La Gobernación de La Guajira.

Por, Miguel Iván Ramírez Boscán

Ya enganchó la carrera en fuerte por La Gobernación de la flagelada Guajira en la que 3 candidatos de viejas contiendas políticas son la perspectiva que nos conlleva a mirar con panorama incierto lo que se nos viene, en el que lo que más claro que podemos proyectar es pensar y decir: - “Ve y que va a ser de nosotros vea”.

Rigoberta Menchú, reconocida Mujer Indígena Guatemalteca, con el más grande pudor de sus luchas se ganó a pulso el Premio Nobel de Paz en el año 1992, en medio del mantener siempre vigente su popularidad internacional, fue invitada por la ex gobernadora Oneida Pinto para que con su presencia se volcaran los ojos del mundo con respecto a la crisis humanitaria que enfrenta nuestro Departamento… y lo logró, antes de la visita de Rigoberta sabíamos que estaban muriendo niñas y niños, pero con la inocentada que le hicieron pasar a la señora, lo que en realidad se logró poner en evidencia que la crisis humanitaria no está reflejada tan solo en la dolosa realidad de nuestra infancia, sino en la desnutrición mental de nuestros dirigentes.

Lo digo porque es así, claro y raspao… se trajeron a Rigoberta Menchú, le bailaron yonna, le regalaron mochilas y chinchorros, le dieron frichi, le inflaron la barriga con yajaushi para que lo bajara con chicha, - ¡Hombe! en su momento se dijo, dejen el espectáculo y pónganse a resarcir el daño histórico que ha hecho la dirigencia política de La Guajira a su gente, pero no, hoy que luego de la “guerra avisada de Oneida” se fija la fecha para las elecciones atípicas, se lanzan a la gobernación los mismos con la misma cháchara de siempre.

Menos mal que no le habían dado el premio nobel en aquel momento a Juan Manuel Santos, porque la idea hubiese sido macabramente de mayor envergadura, porque para farandulear nuestra clase política si es buena; fotico por allá, sonrisita por acá, vinito por allá, caravana de praditos y fortuner pra pri prá y finalmente guayaberitas y mantas de diseñadora para engalanar el eventico hubiesen sido la realidad que aunque no sucedió como lo describo, sabemos que esto es lo que hacen siempre.

El panorama está complejo, porque queramos o no, toca elegir… la cosa es - ¿a quién?; porque es jodido tener que elegir, no entre quien sea el mejor, sino mirar cuales fueron las alianzas; no toca irse con un candidato por sus ideas, sino por evaluar que tanto rabo de paja tiene; no toca elegir por quien mayor número de seguidores tenga, sino quien tenga “el tebillegar” para pagar los 50mil por voto, para manipular con los mercaditos, para cocinar millares de pasteles y calderos de arroz con pollo para desnutrir conciencias, pero ante esto sí quiero decir: - en buen momento se le ocurrió a Juan Manuel inventarse el tal plebiscito, porque se logró percibir que la abstención “se redujo” un 80% en La Guajira… claro y como no, si aquí la gente no vota, sino que aquí se gana es con quien cargue los “cobres” para recargar las 350 y los camiones 750 provenientes de Venezuela con paisanos Wayuu para abarrotar las filas de los puestos de votación.

Esto sirvió claramente una vez más para poner en evidencia las mañas de nuestra “bella forma de hacer política”; la corrupta caravana que promueven nuestros gobernantes de votos wayuu, tiene desnutrida nuestra pequeña democracia local; partiendo que por ejemplo para las elecciones anteriores, de un potencial de 550.000 votantes, Oneida Rayeth salió gobernadora con 180.000 votos y Ovidio perdió con 78.000, llevando esto a un escenario comparativo, con prácticamente el mismo potencial de votantes, por el plebiscito en conjunto en La Guajira por el Si, por el No, por los votos no marcados y los nulos, votaron nada más que 108.000 guajiros, es decir que sacando la cuenta con juicio, son alrededor de 150.000 votos los que nos tienen pasando hambre para alimentarle las ansias a los “agalluos” políticos guajiros; - ¿Joda a mí me van a perdonar la expresión, pero, no les da vergüenza esa vaina?.


Si de pronto les da un poquito de vergüenza les digo: Tico Gómez, sombra de Kiko Gómez y Oneida; Wilmer González, el más ahogao y tiene sus sombras también; Lucho Gómez, ha vivido sus cuartos de hora sin pena ni gloria; ante esto y teniendo en cuenta que la gente pregunta a diario - ¿Tú con quien estas?, pues congojada mi alma no tengo respuesta, porque cuando destituyeron a Oneida vi con buenos ojos la situación porque se podía proyectar un panorama diferente, pero no, repito como lo dije en aquel momento - “La misma loca, pero peiná”; hoy mi respuesta es solo dar el consejo a quien vea bien tomarlo y haciendo la salvedad que lo hago sin ningún reparo ni pretensión; - No haga campaña, no se ponga camiseta, no preste su pared para que sea pintada, no ponga afiche ni en su casa ni en su carro, no reproduzca los ruidosos jingles, no se pelee con la familia ni con el vecino, no haga tratos de votos por contratos, no agarre los 50mil, no se harte la barriga de arroz con pollo, no se monte ni a moto, ni a carro, ni a 350 para salir a votar; contario a esto le sugiero, cambie su corazón de cara a la forma de hacer política, evalúe solo con su núcleo familiar quien es el más idóneo para asumir ese cargo, tomen decisiones en silencio, pónganse de acuerdo para salir juntos, salga a votar por quien quiera, pero vote, hagan un frichisito en casa y esperen los resultados, no por saber si ganó o perdió, sino con la satisfacción de que así se va sembrando una semilla para darle una lección a la politiquería barata que hoy nos identifica y que  nos ha hecho avergonzar con el mundo entero… porque si, que vergüenza todo esto con Rigoberta Menchú.

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