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viernes, 29 de abril de 2011

Iliana Curiel Arismendi Pediatra Wayuu trabajando por las niñas y los niños de su pueblo

Por:  Karmen Ramírez Boscán
Wayuu del clan Epinayu

 “Las carencias nutricionales de la etnia y sus creencias, sumadas al medio ambiente hostil, a la falta de agua potable, acueducto, alcantarillado y luz eléctrica, predisponen a los Wayuu a muchas enfermedades. En estudios realizados en 2007 y 2008 por la Fundación Promigas en convenio con la Universidad del Norte y su programa de Especialización en Pediatría, en esta comunidad se encontraron como principales causas de enfermedad: parasitosis, infecciones respiratorias agudas, enfermedad diarreica aguda y enfermedades de la piel.”[1]


Pediatra Wayuu Iliana Curiel Arizmendy 
Iliana Curiel Arismendy, es una mujer Wayuu del clan Sapuana, hija de Jaboco Curiel Scott y Aída Arizmendi de Curiel, quien vivió parte de su infancia en Uribia, la capital indígena de Colombia.   Desde pequeña, sus familiares, especialmente  sus tías María Francineth Curiel Scrott y María Idalides Plata de Brugés, le inculcaron el respeto y el amor por su cultura, así como el compromiso por conservar sus costumbres y tradiciones.  Su padre, quien se desempeñó en varias oportunidades como administrador de servicios hospitalarios, llegó a ser Secretario de Salud del Municipio de Riohacha, mientras ciertas mujeres de su familia, se desempeñaban en el campo educativo como profesoras de algunas escuelas y colegios en La Guajira.

Siempre fue muy aplicada,  lo cual la llevó a destacarse como estudiante en el Colegio La Divina Pastora de Riohacha, en donde realizó sus estudios secundarios.   Quiso firmemente aprovechar al máximo su disciplina, cualidad que consideraba era un don que ella tenía, para sacarle la mayor ventaja a sus estudios, absolutamente convencida de que debía aportar algo a los pueblos indígenas, pero sobre todo al  suyo, al pueblo Wayuu, el cual es el más numeroso en términos de población tanto en Colombia como en Venezuela, pero que además, presenta una gran disparidad en materia de garantías del derecho a la salud, especialmente de las niñas y los niños.

Durante todo su bachillerato, se preparó para lo que sería su vida futura, así que poco a poco se fue involucrando más con el trabajo de salud que hacía su padre, lo que la llevó a sensibilizarse con la situación de desventaja de la población Wayuu más vulnerable, la cual presentaba enfermedades tan fáciles de manejar como son la desnutrición o el tratamiento de una diarrea.  Una vez terminados sus estudios de secundaria, empacó maletas para dirigirse a la Universidad del Norte de Barranquilla, donde terminaría con excelencia sus estudios de Medicina.

Pediatra Wayuu Iliana Curiel Arizmendy
Examinando niña Wayuu  
Al convertirse en médica, regreso a la ciudad de sus ancestros para retribuir a su pueblo con el conocimiento que había adquirido, lo que la llevó a liderar, los programas de promoción y prevención, con enfoque de responsabilidad étnica, haciéndolos extensivos para la atención a la población rural, en donde vivió sus mayores experiencias de vida en el campo de la salud etnocultural, afianzando así, el hecho de continuar con sus estudios para convertirse en  Pediatra.

Se traslada nuevamente a la UniNorte de Barranquilla, en dónde, una vez en la entrevista de admisión, Iliana,  presentó cifras contundentes y alarmantes, sobre la situación de salud de La Guajira y sobre todo, de las niñas y los niños Wayuu.  Manifestó su inconformidad por la forma en como se atienden casos urgentes y expuso su preocupación acerca de como se desestiman los asuntos de padecimientos que no corresponden a las enfermedades convencionales de los blancos, ya que son provocadas por la contaminación espiritual, lo que produce enfermedades del alma,  presentando sintomatologías que solo puede ser atendidas por autoridades médicas tradicionales.   Al final de su entrevista en la UniNorte,  expuso que su deseo de convertirse en pediatra abedecía a su convicción de trabajar entregando sus mejores esfuerzos y todo el conocimiento que pudiera obtener, para mejorar las condiciones de  vida de las niñas y los niños de su pueblo Wayuu.

Durante sus tres años de residencia, los cuales Iliana considera que:   “fueron muy duros por el ritmo de trabajo y de estudio”, en todo caso, ella decidió hacer al mismo tiempo una especialización relacionada con desarrollo social, aunque al final, se orientó por la oferta disponible que era salud pública, con el fin de proyectarse en su trabajo hacia la consolidación de estrategias que contribuyeran a mejorar la salud infantil, con un enfoque etnocultural. 

Con la pasión que la caracteriza, decidió vincularse al Grupo de Investigación de Pediatría de la Universidad del Norte, al segundo año de su residencia como médica, así que emprendió la riguroso tarea de  hacer dos carreras a la vez, por lo que fue postulada al Premio Residente de Pediatría Destacada de Colombia, en donde obtuvo el segundo lugar.   Como dice ella misma: “Allí empezó todo”, a pesar del compromiso demostrado desde sus primeros años de estudio.

Así que Iliana, idealizaba su gran capacidad para consolidar sus proyectos, tanto, como sus sueños.  Inició entonces con la tarea de concretar  la posibilidad de aplicar las estrategias llamadas AIEPI (Atención Integral de las Enfermedades de la Infancia) con un enfoque étnico y al mismo tiempo, también participó en otro concurso, esta vez a nivel global, “La Bienal Internacional de Pediatría”, en donde también obtuvo el premio por la investigación “Conocimientos, actitudes y prácticas acerca de enfermedades prevalentes de la infancia en madres Wayuu del Cabo de la Vela Guajira Colombia”, la cual actualmente se encuentra en su segunda etapa de desarrollo, correspondiente a la implementación de los asuntos investigados durante el diagnóstico. 

Con todos estos logros encima, la pediatra Wayuu, Iliana Curiel Arismendy no se detiene, ya que, actualmente es Profesora del Departamento de Medicina de la Universidad del Norte de Barranquilla además de ser miembra del Centro de Investigación en Neonatología y Pediatría (CINPE);  sumado a todo lo anterior, también, prepara su primera publicación, “Puericultura Wayuu – Crianza de la infancia Wayuu”, que comprenderá una interesante comparación de los métodos de salud Wayuu con los de la medicina occidental, trabajo que ha venido investigando, a partir de los encuentros que ha mantenido con médicas tradicionales conocidas en wayuunaiki, la lengua del pueblo Wayuu, como oütsu o piache.  De igual forma, ha entablado relaciones muy estrechas con mujeres Wayuu embarazadas que no asisten al momento de parto para ser atendidas en las EPS (Empresas Prestadoras de Servicios de Salud). 

Con testimonios obtenidos durante las diferentes etapas de diagnósticos de sus iniciativas e investigaciones,  ha conocido que muchas mujeres Wayuu han sido víctimas de maltrato institucional, antes de ser enviadas a hospitales de Maicao o de Riohacha, en el mejor de los casos.  Por realidades como esta, otra meta de Iliana Curiel Arizmendy, es que las mujeres Wayuu puedan parir sus hijos de forma tradicional para que puedan practicar el parto vertical, aplicando, como ya lo ha hecho en varios partos que ha atendido ella misma,  las tomas de rigor que se preparan con plantas especiales, para las mujeres Wayuu a punto de dar a luz, así como las danzas, los cantos y los movimientos adecuados, para que los niños y las niñas Wayuu nazcan en condiciones que no les perturben sus primeros años de infancia. 

“Será muy importante mejorar las condiciones de los partos atendidos por las outsü, o médicas tradicionales, o parteras, para poder alcanzar niveles como los que se han logrado en países como Bolivia y Perú”, dice la Pediatra, para quien además, es absolutamente fundamental y prioritario, hacer todos los esfuerzos para disminuir las desigualdades sociales de las niñas y los niños Wayuu, en aras de contribuir  al mejor desempeño de los infantes tanto en sus primeros años de vida, como en su adultez. 

Por otra parte, trabaja para promover la participación de jóvenes hombres y mujeres, en un programa de formación sobre medicina tradicional, con la aplicación de particulares condiciones de la medicina convencional que podrían potenciar el conocimiento ancestral, siendo éste, otro de los programas de investigación en el que trabaja en estos momentos en territorio Wayuu, ya que también está convencida de que la motivación de la juventud Wayuu puede transformar de manera positiva, el futuro de la salud de su pueblo. 

Y aunque su mayor preocupación son los niños y las niñas Wayuu, de igual forma se inquieta por la creciente contaminación provocada por la explotación de carbón, lo cual genera males incurables en la infancia; también se preocupa por el conflicto armado que persiste en el territorio, cuando menciona que:  “Si dejamos que los niños Wayuu sigan siendo vulnerables a la contaminación, a la guerra o a la falta de atención adecuada, nadie sabe cuántos Wayuu seremos en los próximos años.  Si mis abuelos lucharon para que fuéramos muchos hoy, garantizar el derecho a la salud no puede seguir siendo una utopía”. 


Pediatra Wayuu Iliana Curiel Arizmendy
Durante el programa de investigación en Jepirra
Cabo de La Vela 
Es importante anotar que en el pueblo Wayuu, el conocimiento de las prácticas de la medicina tradicional, es transmitido por línea materna, o matrilineal, lo que podría potenciarse como estrategia de género que permita mejorar las condiciones de vida no solo para beneficio de la infancia sino también para todo el pueblo Wayuu.

Definitivamente, garantizar el derecho a la salud, debe contemplar un enfoque diferencial que respete la cosmovisión de los pueblos indígenas y que permita además la participación y el involucramiento de las mujeres indígenas a fin de responder a los impactos negativos que actualmente afectan a la población más vulnerable, en aras de mejorar las condiciones de vida de las futuras generaciones.  

Para lograr estos cambios, necesitamos más mujeres indígenas, como Iliana Curiel Arizmendy, quien después de haber alcanzado múltiples éxitos profesionales como pediatra, ha decidido trabajar para que las mujeres Wayuu, así como las niñas y los niños Wayuu, tengamos mejores condiciones de vida que nos permitan  mantenernos no solo en la memoria, sino también, en el tiempo.



[1] “Salud de los Wayuu en cuerpo y Alma”, Informativo UniNorte.  Diciembre de 2010






29 de abril de 2011
Berna, Suiza
12.05 m

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