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domingo, 6 de diciembre de 2009

Se aprobó en Cartagena el Plan Especial de Salvaguardia para fortalecer el sistema normativo Wayúu

Por: Jorge Quintero

Con este, se busca fortalecer sus creencias y culturas. Además busca dejar en claro las obligaciones y derechos de quienes integran este grupo indígena.

El palabrero Sergio Kohen Epieyú estuvo callado toda la reunión y, sólo al final, cuando el Consejo Nacional de Patrimonio del Ministerio de Cultura le dio el sí al Plan Especial de Manejo y Protección, del Sistema normativo Wayúu, sonrió.

Kohen, que había llegado a Cartagena el pasado viernes para socializar el PES que su comunidad elaboró tras 14 reuniones en La Guajira, nunca se quitó las gafas oscuras. Tenía sombrero, y la piel de su cara estaba quemada por el sol y adornada con varias cicatrices como de cortadas viejas al lado izquierdo de su boca.

Se sentó al lado de la viceministra de Cultura, María Claudia López Soriano, y de un grupo de indígenas de su comunidad que llegaron para ver a esta autoridad indígena, defender el plan que permitirá fortalecer sus creencias y cultura.

El plan, busca, en este caso, dar herramientas para conservar el sistema normativo Wayúu, basado en la palabra, el diálogo y en palabreros como Kohen, que en esa cultura, son máxima autoridad.

Este es el segundo PES aprobado en el país para fortalecer el patrimonio cultural inmaterial (el primero fue el de San Basilio de Palenque, Bolívar) y hace parte del programa del Ministerio que con apoyo de la Unesco, ha seleccionado hasta hoy ocho manifestaciones culturales propias del país que serán preservadas con el apoyo del Estado.

Pero, ¿qué de particular tiene el sistema normativo Wayúu para que sea seleccionado para ser preservado?

La compleja respuesta la dio Kohen, quién explica que su forma de resolver los problemas de la justicia está ligada a toda su cosmovisión y cultura, que dista mucho de la occidental.

“Jueces versus palabreros”

Primero que todo, agrega Ana Delia Fernández, una Wayúu de La Guajira venezolana, que “la forma de actuar a través del diálogo y la búsqueda, principalmente, de la compensación por encima de la sanción, es una gran diferencia. Y, la estructura familiar relaciones sociales, políticas y de parentesco”.

Tienen una estructura social clánica, sustentada en la línea materna donde, por ejemplo, quién debe responder económicamente por los hijos no son los padres, sino los tíos maternos.

El abogado Wayúu Adriam Medero, dice que una demanda por inasistencia alimentaria es un ejemplo típico, que sirve para ver desde qué paradigmas toman las decisiones un palabrero y un juez.

Cuando a un Wayúu le llega una demanda por inasistencia alimentaría, toda la comunidad lo lamenta. Y no porque esto acarree algún escarnio público, ni por la suma que algún juez le obligue a pagar al señalado sino, porque esa demanda representa, a demás de intromisión en su forma de justicia autónoma, un desconocimiento de un milenario sistema normativo.

“La inasistencia del padre no es ningún delito, pues esa responsabilidad en esta cultura la tienen los tíos maternos”, agrega Medero.

La familia Wayúu tradicional, tiene como eje central la línea de ascendencia representada en primer lugar por la madre y el hermano de esta (el tío materno).

El padre puede o no estar presente, pero las decisiones más importantes que involucran deberes, obligaciones y derechos son asumidas por la figura materna y sus hermanos.

Estas formas de organización, por ejemplo, son las que se espera preserve y socialice el plan aprobado el pasado viernes, que dispondrá de recursos por el orden de 6.000 millones de pesos, que serán invertidos en 10 años.

La idea es apoyar a la difusión y fortalecimiento del sistema normativo Wayúu con 600 millones de pesos anuales, con lo que se esperan realizar encuentros académicos, realizar foros con la comunidad y trazar estrategias que permitan que tanto los Wayúu, como los ciudadanos del país, respeten y conozcan la cultura de este clan.

28 de noviembre de 2009


Tomado de: http://www.eltiempo.com/colombia/caribe/jueces-no-pueden-reemplazar-a-palabreros-_6655467-1

Consejo Nacional de Patrimonio votó en favor de la palabra Wayúu

El Informador
28 de noviembre de 2009

El Consejo Nacional de Patrimonio, aprobó el Plan Especial de Salvaguardia del pueblo Wayúu, en el que la palabra se consolida como herramienta de paz.

El Plan Especial de Salvaguardia (PES), del Sistema normativo wayuu, fue elaborado por la misma comunidad, y le permite al Ministerio de Cultura apoyar los planes y proyectos que protejan y fomenten las costumbres transmitidas de generación en generación por los llamados palabreros.

Este Plan Especial busca conservar la manifestación Wayúu, inspirada en la naturaleza y en los sueños, que utiliza “la palabra” como mensajera de paz.

“Estamos felices por la decisión del Consejo, porque nos abre la posibilidad de fortalecer nuestra cultura y nos permite decirle al mundo que en Colombia existe una etnia que soluciona sus conflictos a través de la palabra”, aseguró el palabrero Sergio Kohen, autoridad tradicional de este pueblo.

“Luego del concepto favorable por parte del Consejo, la Ministra firmará una resolución que permitirá avanzar en el proceso de fortalecimiento de esta manifestación cultural del pueblo indígena Wayúu, ejemplo de sabiduría y paz, de la cual tenemos mucho que aprender”. Así se expresó la Viceministra de Cultura, María Claudia López Sorzano, al final de la presentación de la delegación Wayúu, ante la sesión que celebró el Consejo Nacional de Patrimonio, en el Palacio de la Inquisición de Cartagena.

“El objetivo de este Plan es el fortalecimiento del Sistema Normativo Wayúu, representado por la figura del palabrero, para que sea reconocido como un conjunto de normas sociales y espirituales, válidas para nuestra comunidad, respetado por las autoridades tradicionales y protegido contra la pérdida y el olvido", dijo el investigador Wayúu, Guillermo Ojeda.

Para lograrlo, el PES plantea integrar los valores culturales y simbólicos -asociados al palabrero- al Plan Educativo Institucional de los colegios y escuelas de la comunidad.

Así mismo, se propone fortalecer las tradiciones orales de este pueblo a través de Círculos de la Palabra que se realizarán en los diferentes ámbitos de la comunidad, y que estarán presididos por el palabrero (autoridad moral), con el acompañamiento de las mujeres (autoridad espiritual). Este legado oral se plasmará en publicaciones como cartillas y libros, y en productos audiovisuales.

El Palabrero

Esta figura emblemática de la comunidad Wayúu va traduciendo asertivamente lo que le dice la naturaleza y lo expresa a través de la palabra, a través de su lengua, el “Wayuunaiki”.

Es un cantautor llamado “Pütchipü´üirua”, es una figura de sabiduría, privilegio y respeto para los Wayúu. Pero principalmente, es una autoridad ancestral del orden social, encargado de solucionar los conflictos de su comunidad.

“El palabrero no castiga, compensa”, dijo el maestro Kohen. Durante rituales privados que pueden durar más de una semana, este conciliador busca los motivos de cualquier agresión o delito.

El derecho a ser palabrero se transmite por vía de los tíos maternos mayores y pueden asumirlo quienes sostengan su rectitud en la vida diaria y en su ejercicio como conciliador.

“La palabra para nosotros es tan sagrada que cuando se comete una falta no sólo se compromete la integridad de las personas implicadas, sino también la de toda su familia o su clan”, expresó Ojeda.

Tomado de. http://www.el-informador.com/detgua.php?id=58642

Sergio Kohen Epieyú: El Palabrero Wayúu mira desde los ancestros

Por: Gustavo Tatis Guerra
El Universal, 29 de noviembre de 2009

Antes de hablar apoya el bastón labrado y saborea en silencio cada sílaba, como esperando que sus ancestros le dicten la palabra precisa. Es el Palabrero Sergio Kohen Epieyú que viene del corazón profundo de La Guajira.

El Palabrero no sólo es la máxima autoridad moral y espiritual, elegido para resolver a través del diálogo pacífico los conflictos entre la comunidad indígena de los Wayúu, sino que además es un agente de control social y el depositario de la sabiduría y conocimiento ancestral.

Kohen Epieyú ha venido a Cartagena acompañado de algunos miembros de su comunidad para entrevistarse con el Consejo Nacional de Patrimonio y la Viceministra de Cultura, y el resultado de este intenso diálogo con especialistas en patrimonio le ha iluminado de un sereno esplendor el rostro.

Y no es para menos: es que el Ministerio de Cultura de Colombia acaba de apoyar el Plan de Salvaguarda del Patrimonio de los Palabreros, que ha sido propuesto ante la Unesco como una expresión merecedora de ser declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

Todos ellos están regocijados con la expectativa maravillosa de que la Unesco declare en 2010 a los palabreros guardianes de un patrimonio ancestral que ha logrado resolver los conflictos mínimos y mayúsculos por el camino de la reconciliación, sentando a compartir en una misma enramada a agresores y agredidos.

Así lo creen Adrián Medero Uriana, Ana Fernanda Siijono, Guillermo Ojeda Yajariyu, quienes forman parte del grupo comunitario que sustenta la propuesta ante la Unesco. “Un palabrero representa todo el universo Wayúu”, dice Guillermo Ojeda Yajariyu. “Es un ser con unas actitudes particulares. Tiene el reconocimiento de la comunidad por su condición de tío materno, que además de responder por sus sobrinos, tiene una autoridad y cohesión familiar. Su vocación para resolver los conflictos en forma pacífica a través del diálogo trasciende a toda la comunidad. El palabrero asume con responsabilidad un conflicto entre familias, un problema matrimonial, algo más grave como un homicidio y logra que las dos familias tanto del agraviado como el de los agresores reparen el daño de manera material, espiritual y simbólica, como el compartir los alimentos del último pagamento”.

El Plan de Salvaguarda es una tarea concertada entre la comunidad y el Ministerio de Cutura, y eso implica un largo proceso de investigación para hacer visible el aporte de la etnia Wayúu ante el mundo. No tienen temores de nada porque ese conocimiento puede ser proyectado a la humanidad en un diálogo respetuoso con el mundo. Y el Ministerio se ha comprometido a elaborar cartillas y libros que permitan integrar en Wayúu y en español la enorme y sabia herencia que poseen los palabreros.
“Nosotros no vendemos nada, como lo hacen los arijunas de la cultura occidental”, confiesa Sergio Kohen Epieyú. “Hay gente que vende un patio, un paisaje, para nosotros la tierra es nuestra vida, es algo sagrado, allí están nuestros ancestros, nuestro espíritu.”.

“Para nosotros este Plan de Salvaguarda nos garantiza una transmisión de conocimientos a las nuevas generaciones. Hemos sido una cultura oral pero ahora nos toca escribir para enseñar nuestra cultura a los niños y jóvenes de la nueva generación”, dice Kohen Epieyú.

El palabrero Wayúu no apela a la justicia ordinaria, no tiene apegos materiales ni recibe remuneraciones, ejerce su autoridad con responsabilidad como adulto mayor, muchas veces desafiando sus propias fuerzas y su grandeza y fortaleza residen en lo espiritual.

Además de proponer reparar los conflictos, buscan que la mujer inicie la sanación espiritual a través de un camino ceremonial como el encerramiento del agresor dentro de la casa de la familia, lo mismo que con el agredido.

En ese encierro bañan a la víctima y al victimario buscando restablecer su orden espiritual reafirmando el principio de que no debe ni puede volver a hacer lo mismo. En el acto final, las dos familias bajo la coordinación del palabrero asisten al sacrificio de los últimos animales y se sientan en la misma mesa para sanar hasta las últimas consecuencias la desarmonía. Incluso puede haber trago y esto se somete a prueba, hasta definir el compromiso entre agredidos y agresores.

Además del prodigio de su palabra hablada decantada en sabiduría y armonía ancestral, el palabrero también canta en los velorios y como compensación de sus servicios espirituales hereda parte de los bienes que deja el difunto. A veces, las familias de la víctima o del victimario hacen regalos al palabrero, pero estas expresiones son asumidas por él como gestos simbólicos de agradecimiento, pero no aceptan dinero. El palabrero tiene garantizado todo el apoyo de las familias en caso de calamidades. Es un ser con privilegios.

Kohen Epieyú me dice que su bastón de mando está moldeado por la corteza de dos plantas trepadoras que crecen en la serranía guajira: Wararalli y Paliisepai. Una rama flexible y recta de estas plantas es utilizada para el bastón y en ella están cifradas las dos virtudes de los palabreros para disolver los conflictos: rectitud y flexibilidad.
Kohen Epieyú quedó ciego desde muy joven en un accidente, pero nada le impide ver con claridad, desde el fondo de su corazón, el temblor del alma de las víctimas. Nació para eso: para resolver conflictos con la gracia de su espíritu.

Tomado de: http://www.eluniversal.com.co/v2/suplementos/facetas/el-palabrero-mira-desde-los-ancestros

1 comentarios:

Jandy José dijo...

En cuanto a lo q dijo el señor Medero, q eso merece una buena aclaracion, porque sino nos vamos a volver padres irresponsables. Sino uno tiene un hijo o una hija con una mujer wayuu y no quiere vivir con ella debe pagar la mitad de lo q normalmente se puede dar para casarse con una mujer.

 
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