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lunes, 30 de julio de 2007

Indígenas de comunidades del Pueblo Wayúu - presentes en el encuentro de Víctimas

Josefa Ibarra Ipuana
Los días 26,27, y 28 de julio se llevo a cabo en la ciudad de Bogota el Primer Encuentro Nacional de Victimas del Conflicto Armado Pertenecientes a Organizaciones Sociales; allí se dieron cita más de 2500 personas de todas las regiones del País.

La delegación Wayuu contó con 30 personas provenientes de las comunidades que adelantan el proceso organizativo liderado por el Cabildo Wayúu Nóüna de Campamento y la Fuerza de Mujeres Wayúu, quienes conjuntamente hicieron sentir su voz de protesta en los diferentes espacios propiciados en el encuentro, para expresar su inconformidad ante el Gobierno de Álvaro Uribe Vélez.

Las denuncias de los Wayúu han puesto en evidencia que, el proceso de desmovilización de las Autodefensas Unidas de Colombia ha contribuído a victimizar aun más a las comunidades del Pueblo Wayúu, quienes después del supuesto desarme, seguimos siendo objetivo de las Aguilas Negras, y no solo de grupos al margen de la ley, sino tambien de la fuerza pública y los organismos de seguridad del Estado Colombiano.

Los Wayuu tambien somos colombianos y tambien somos gente, fueron las sentidas palabras de Josefa Ibarra Uriana - Wayúu de la comunidad de Seguana - Maicao, quien dió su testimonio del asesinato de su único hijo varón, durante la audiencia en la que estuvieron presentes La Fiscalía Feneral de la Nación, La procuraduría General de la Nación y la Corte Constitucional.

Fotografías y texto: Grety Ramírez Boscán

jueves, 19 de julio de 2007

Del Senador Francesco Martone

Al Presidente Colombiano Alvaro Uribe Velez,

cc: Al Embajador colombiano en Italia, Sabas Pretelt de la Vega,

Roma, 19 Julio 2007

Su Excelencia,

con esta carta queria compartir mi profonda preocupación frente a los últimos acontecimientos que han tocado a los pueblos indígenas colombianos, y en particular a la Organización de las Mujeres Indígenas “Fuerza de Mujeres Wayúu”

Según los datos de las Organizaciones que tutelan los derechos humanos, en los últimos siete años, y sólo en la parte central de La Guajira, más de 200 personas han sido asesinadas por varios grupos paramilitares, entre otras cosas ya desmobilizados. Cientos han sido los casos de violaciones, desplazamientos y masacres que han afectado al pueblo indígena matriarcal Wayúu por causa de las actividades ilegales y terroristas de los grupos paramilitares denominados Aguilas Negras.

En noviembre de 2006 nuestro grupo al Senado, junto con otras fuerzas políticas del Parlamento italiano, invitaron al Parlamento para una audición al presidente de la ONIC y a la representante de las mujeres Wayúu, Karmen Ramírez Boscán. La invitación respondía a las denuncias expresadas en el 2004 por el Relator Especial de las Naciones Unidas, Rodolfo Stavenhaguen que señalaba que los pueblos indígenas de Colombia están en riesgo de genocidio y 18 de estos están en riesgo de desaparecer.

Acabo de aprender, con gravísima preocupación la noticia que la dirigenre indígena Wayúu, Karmen Ramirez Boscan, después de haber recibido repetidas amenazas por su trabajo en la defensa de su pueblo, ha sido abiertamente amenazada de muerte por los grupos paramilitares Aguilas Negras. Este hecho gravísimo muestra una vez más como las organizaciones terroristas paramilitares continúan a actuar sin problemas en el territorio de la Guajira Colombiana y demuestra la urgencia de interventos para resolver la difícil situación en la que viven los pueblos indígenas en Colombia y el enorme riesgo que corren los representantes de los pueblos indígenas en el ejercicio de su legítimo rol.

Por este motivo, y por la importancia que los pueblos indígenas tienen para la entera humanidad, las fuerzas políticas y la sociedad civil italiana, están sosteniendo los pueblos indígenas con proyectos de cooperación llevados a cabo a través de la Asociación italiana A Sud.

Entre las comunidades a quienes son dirigidos estos proyectos está la comunidad indígena Wayúu, a quien sostenemos dado el gran interés que para nosotros representaa el trabajo que llevan a cabo las mujeres wayúu.

Con esta carta le invito, Senior Presidente a hacer lo posible para tutelar las mujeres wayúu comprometidas en la defensa de sus propias comunidades y de los territorios ancestrales, empezando con las representantes de la comunidad. Otra cuestion es la de la desmobilización de los grupos terroristas presentes en la Guajira que continúan a realizar actividades terrorísticas y pedimos que sea garantizada la vida de Karmen Boscan y de todos los representantes de las comunidades indígenas amenazadas del riesgo de extinción y golpeadas por las violaciones de sus derechos fundamentales.

Atentamente

Senador Francesco Martone
Comisiòn Relaciones Exteriores, Senado de la Republica , Italia

lunes, 16 de julio de 2007

Colombia: Mujeres indígenas bajo amenazas de muerte

Reportajes especiales

Por Fabiola Calvo

Bogotá, julio (Especial de SEMlac).- La dirigente indígena Karmen Ramírez Boscán, llamada tradicionalmente Wayunkerra. Wayúu, del clan Epinayu, se encuentra amenazada de muerte por los paramilitares, por su permanente lucha encaminada a visibilizar las condiciones en que viven las poblaciones autóctonas en Colombia.

Ha recibido mensajes con amenazas claras, con la intención de aterrorizarla, especialmente a su regreso de Nueva York, donde asistió al Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas para, junto a un grupo de indígenas, exponer lo que está sucediendo con los pueblos nativos de este país, pese a que el gobierno asegura que no hay problemas con las comunidades.


Actualmente, junto a otras mujeres Wayúu, está trabajando por la consolidación de Fuerza de Mujeres Wayúu. En 2006, estudió en Ginebra (Suiza) como beneficiaria del Programa de Becas para Pueblos Indígenas de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.


Tras el asesinato de su tío, el reconocido líder Wayúu Wilmer Boscán Ureche, el 12 de mayo de 2004, Karmen asumió, con mayor fuerza, el desafío de hacer visible nacional e internacionalmente las trágicas consecuencias que paramilitares y otros actores armados ocasionan, desde fines de la década del noventa, en comunidades del pueblo Wayúu, especialmente de la Media Guajira, en el extremo noreste de Colombia y a 1.098 kilómetros de Bogotá, capital del país.


Karmén declaró haber conocido, a su regreso de Estados Unidos, que cabecillas paramilitares estaban muy al tanto de ese viaje, de sus propósitos y que planeaban realizar "una operación de limpieza" a líderes Wayúu. "Dentro de la lista estamos varios miembros de la familia Boscán", reafirmó.


En un reciente comunicado, los Wayúu manifestaron que "pese a la retórica de la propaganda gubernamental, que señala que los paramilitares y autodefensas son cosa del pasado, lo cierto es que en La Guajira, y particularmente en territorio Wayúu, persisten estructuras paramilitares que continúan ejerciendo control sobre los circuitos más importantes de la economía regional, tanto legal como ilegal. En la zona, los paramilitares sólo han cambiado de nombre.


"Las ‘Águilas Negras', como se autodenominan, o las ‘Bandas Criminales Emergentes', como las nombra el Gobierno Nacional, se diferencian muy poco de la estructura paramilitar que antes se conocía como ‘Frente Contrainsurgencia Wayúu'", puntualiza el documento.


Además de Karmen, se encuentran amenazadas las liderezas Mydoll Arredondo y Leonor Avilorio, de Fuerza de Mujeres Wayúu.


La población indígena en Colombia corresponde al dos por ciento de los 42 millones de habitantes. Los Wayúu son el pueblo indígena más numeroso del país, con cerca de 260.000 habitantes.


La diversidad cultural de los 80 grupos étnicos se refleja en la existencia de más de 64 idiomas y unas 300 formas dialectales. El número de indígenas asciende a 701.860 personas, con presencia en los 32 departamentos del país.


La Constitución de 1991, elaborada por la Asamblea Nacional Constituyente, reconoce y protege la diversidad étnica y cultural de la nación colombiana.


Hombres y mujeres de las diferentes etnias entraron por la puerta de la participación política mediante el voto popular. Hoy, tienen presencia en el Congreso de la República, asambleas departamentales, alcaldías y concejos municipales. Y, pese a los logros políticos, muchos de los derechos consagrados no se respetan.


Ellas quieren visibilizar la tragedia por la que han atravesado diversas comunidades de su pueblo, pues la magnitud de los desplazamientos de sus comunidades no aparece reflejada en las estadísticas oficiales disponibles, asegura Leonor.


Mujeres y hombres wayúu trabajan para la recuperación de la memoria histórica, a fin de recobrar la dignidad de sus muertos y desaparecidos, a través de la recopilación y sistematización de sus nombres, rostros y trayectorias vitales.


La amenaza de muerte continúa sobre ese legendario pueblo guerrero que, un día, se dio cuenta de que la lucha no era entre sus clanes, sino que venía de fuera. Las mujeres debieron asumir la voz, pero este derecho, traducido en hechos de representatividad y denuncia ante diferentes organismos nacionales e internacionales, .lo que no perdonan los grupos paramilitares.


Por otra parte, la Ruta Pacífica de las Mujeres por la resolución Negociada del Conflicto Armado en Colombia y diferentes organizaciones sociales del país continúan su pronunciamiento por una salida negociada del conflicto armado, mientras el gobierno mantiene su política militarista.


La dirigente Sandra Morris, del resguardo Nouna en Maicao, dice que desde 1998 hasta la fecha son más de 200 los crímenes cometidos contra los y las Wayúu, además de las desapariciones y desplazamiento.


Considera que sus seres queridos merecen ser recordados para que sus almas descansen en paz y puedan emprender el viaje a Jepirra, el lugar de sus muertos.


Jepirra es un territorio sagrado que se encuentra en el majestuoso Cabo de la Vela, zona por donde ingresaron los conquistadores españoles. Allí también se ubica Ainpule, una cueva con una entrada por donde -según las creencias ancestrales- llegan las almas y una salida para seguir al mar.

jueves, 12 de julio de 2007

PARAMILITARES POR DONDE UNO MIRE

Por:
JÉSSIKA FERRER PALMA
noticias@laverdad.com
Maicao. La presencia de Wayúu en las barriadas, hatos y haciendas de Zulia se duplicó en los últimos cinco años. Representantes de organizaciones indígenas aseguran que los desplazamientos se deben al incremento de paramilitares en los caseríos fronterizos. Solicitan al Gobierno la colaboración para ubicarlos y brindarles protección.

Karmen Ramírez Boscán, secretaria general del Cabildo Wayúu Nóüna de Campamento, población que está a ocho kilómetros de Maicao en territorio colombiano, indicó que “sólo se conoce el desplazamiento de Bahía de Portete, pero todas las comunidades del departamento de La Guajira están sufriendo. Los Wiwa, en la Sierra Nevada de Santa Marta, tuvieron que desplazarse hace menos de un año por agresiones de los paramilitares. La comunidad Wayúu de La Chingolita desapareció y diariamente se reporta el desplazamiento de una familia Wayúu al territorio venezolano”.

Agregó que los casos vienen en aumento desde 1998 cuando los paracos comenzaron a disputarse con los Wayúu el departamento. La presión se siente en todas partes, sin embargo, se intensifica en Maicao, Carraipía y La Majayura. Este territorio es el centro de operaciones de ellos y el movimiento económico de la zona. No han logrado el control por el clima y las características del terreno.

“Por la cercanía con la frontera es un territorio muy codiciado y vuelve a Venezuela un lugar de interés. Los municipios de primera opción para los desplazados son Mara, Páez y Machiques, pero últimamente allí también corren riesgos”.

Al cruzar la línea

Asombrada por los reportes obtenidos en los últimos meses, Ramírez Boscán indicó que un desplazado neogranadino corre el mismo riesgo tanto en Colombia como en Venezuela, porque en cualquier lugar se encuentran los paramilitares.

“Quienes llegaron a Guarero, Paraguaipoa, Sinamaica y a Maracaibo tuvieron que desplazarse más adentro porque vieron a los paramilitares. La situación se vuelve alarmante por la presencia y el reflejo del conflicto nacional más allá de nuestra frontera. Suelen encontrárseles en los mercados, en las calles, en el centro y en los barrios”.

Declaró que por denuncia de las víctimas han constatado la presencia de Vicente Castaño, hermano de Carlos Castaño, líder de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). “Sabemos que se está moviendo por toda Colombia y que cruza la frontera con frecuencia para otros municipios. Su presencia se nota por un movimiento extraño de carros, gente y cambia el clima. Hemos sabido que anda por Maracaibo sin mayor dificultad”.

Explicó que vivir en esa tensión obliga a las víctimas a retornar a su territorio aún cuando las condiciones no sean las más idóneas para hacerlo.

Piden ayuda

La dirigente manifestó que su interés en el país es articular el trabajo con las instituciones que trabajan en la materia. “Debemos saber cuánto es el número de desplazados, cuánto de los desaparecidos murieron y a quiénes han agarrado recientemente”.

Puntualizó que el objetivo es iniciar un proceso de retorno, reubicación y compromiso por parte de los gobiernos para que su binacionalidad no siga siendo un obstáculo al momento de solicitar ayuda y protección.

Hace un año hicieron un recorrido por Apure, Táchira y Zulia para conocer la situación de los desplazados Wayúu, pero descubrieron que las miles de víctimas que viven en los territorios permanecen en silencio por el temor de ser localizados y asesinados tal como ocurre en Colombia.

Se arriesgan en vano

Por los reportes de las organizaciones no gubernamentales la lista de muertos en ambas fronteras por los paramilitares asciende a los 200, mientras que las oficiales indican 78 muertos en Maicao y 53 en el departamento de La Guajira, sin casos de desplazados ni desaparecidos.

Ramírez Boscán informó que por la desinformación reinante existe cierto clima de tensión entre quienes se encuentran fuera de La Guajira. Por saber qué está pasando algunos han regresado por su propia voluntad, corrieron el riesgo y los mataron a los pocos días. No hay condiciones para su retorno. Hay empobrecimiento a raíz del control comercial y territorial. Continúa la necesidad de desplazarse.

“El gobierno de Álvaro Uribe Vélez ha sido en favor de los paramilitares. La desmovilización es una farsa. Si hablas con cualquier funcionario público asegura que todos se desmovilizaron. No hay confianza en la Policía, el Ejército o la Fiscalía. Más tarda uno en denunciar cualquier cosa que ellos enterarse, además de que tardan hasta tres años para reubicar o atender al desplazado”.

La secretaria refirió que en el vecino país las víctimas son terroristas, están contra el Gobierno y son a ellos a quienes se les niegan las posibilidades de sobrevivir y defender derechos humanos.

Esperan compensación

Por la violencia de la que fueron víctimas, tener que abandonar a sus muertos, tierras, animales y familiares y por derramar la sangre de sus paisanos, los Wayúu exigen justicia y la indemnización de cada uno de sus muertos.

En el proceso de pago debe existir la conciliación y la verdad de todo de cuanto fueron víctimas. Desconocen la Ley de Justicia y Paz como vía para la reparación.

Publicado: Maracaibo (Zulia), lunes 9 de julio de 2007.

Tomado de: http://www.laverdad.com/detallenew.asp?idcat=9&idnot=58415



“EN NINGÚN LUGAR ESTAMOS SEGUROS”

Por:
JÉSSIKA FERRER PALMA
noticias@laverdad.com

En su mirada triste, el negro de su vestimenta y algunas lágrimas que cortaban su voz por instantes, la sexagenaria, respetada en su comunidad por la sabiduría de sus años, exteriorizó el dolor en el que vive desde una madrugada de mayo de 2003 cuando los paramilitares entraron a su caserío en La Guajira colombiana, golpearon a los hombres, se llevaron el ganado y todo lo de valor.

Huyó con sus familiares para salvarse de todo ese horror. Les dieron pocas horas para abandonar la zona. Colgó una colorida mochila de su cabeza, metió en ella todo cuanto pudo y aprovechó su doble nacionalidad para cruzar la frontera sin dificultades, unas veces en cola y otras caminando.

Las primeras semanas se quedaron en casa de un familiar por la Curva de Molina, pero a los pocos días tuvieron que moverse por rumores de que los tenían localizados. Cambiaron de barriada en otras dos oportunidades hasta llegar donde están ahora, sin embargo, han visto a sus agresores o a sus compinches en el centro de Maracaibo, en los mercados y en algunas comunidades cercanas a Mara.

“'Lo único que quiero es que hagan justicia con mis muertos, volver a mi tierra sin miedo a morir y que todo sea igual, aunque ya no estén ellos. No quiero estar tan lejos de mis ancestros ni deseo seguir pasando hambre. Quiero morir en lo mío”', decía la anciana mientras indicaba que había recurrido al Gobierno neogranadino para que la incluyeran en la lista de espera para la reparación (indemnización) por parte de los paramilitares desmovilizados.

Miedo territorial

Un grupo de mujeres aseguró que la situación no ha mejorado en cuanto a los ataques paramilitares, sin embargo, están decididas a no callar más, a gritar si es necesario para defender su verdad y salvar a los pocos que quedan.

Según sus testimonios, para el año 2000 mataron a siete paisanos en la ranchería de Atnamana en el departamento de La Guajira en Colombia, a tres los ajustició el Ejército y cuatro murieron en manos de los paracos.

“'Esa noche llegaron más de cuarenta uniformados a la comunidad, rodearon las casas buscaron a los hombres, los acusaron de sapos, les pegaron, los arrastraron y dispararon hasta matarlos. Querían llevarse los cuerpos, pero las mujeres nos opusimos. Se los van a comer o a meter por el c..., les dijimos. Después de tanto pleito los dejaron tirados en la calle”.

Señalaron que desde ese asalto, donde perdieron sus mejores bienes, dejaron de dormir dentro de las casas. Comenzaron a turnarse para resguardar la zona y avisar para huir si algo raro pasa en los alrededores. “'Si llegan los paramilitares no podemos salir de la casas ni correr. Si lo hacemos disparan”.

Aún esperan porque paguen a las familias las indemnizaciones prometidas por la Fiscalía y el Gobierno colombiano si formalizaban su denuncia.

Dioses que salvan

Para proteger a los niños, las mujeres han optado por instruirlos en los ratos libres. Les enseñaron las trochas, los caminos menos peligrosos y a que reconozcan de quién desconfiar. Su protección queda a cargo de las contras ancestrales.

Las víctimas precisaron que nunca las tocan si las llevan puestas. Quien no sabe hablar español, les gritan cosas en el idioma y manotean, sólo intervienen en las riñas la que tenga puesto su amuleto. Los paramilitares le temen a sus creencias y a sus conjuros.

“'Creen que somos brutos, pero no es así. Estamos preparados. No queremos llenar de más sangre la tierra. Todas las armas que teníamos nos las quitaron. Ahora pelearemos con las uñas para que no nos maten ni que tengamos que seguir huyendo. Nos estamos organizando para acabar con sus líderes”.

Los vulnerables

Uno de los abogados defensores de las víctimas informó que los más afectados por las matanzas son las castas Jusayú, Gouriyú, Pushaina y Epinayú. Su poder económico e influencia política los convirtieron en el blanco de secuestros de los paramilitares.

Aseguró que los paramilitares son los principales responsables de los desplazamientos, masacres, desaparecidos y la siembra del terror en Maicao y los caseríos cercanos.

“'Las comunidades saben quiénes son. Tienen temor de denunciar por la complicidad que existe entre ellos y los funcionarios del gobierno. En ocasiones, mueren más rápido los protegidos por el Estado que quienes huyen por las trochas de las fronteras a otros países, además de que el proceso de ayuda tarda años para hacerse efectivo”.

Precisó que son alrededor de 25 comunidades indígenas afectadas y que desde 2002 han reportado más de 200 muertos y desaparecidos. Generalmente, atacan a los hombres para dejar vulnerables a las mujeres y dominar con mayor facilidad la ranchería.

Publicado: Maracaibo, (Zulia), martes 10 de julio de 2007.

Tomado de:
http://www.laverdad.com/detallenew.asp?mostrar=10&idcat=9&idnot=58469

lunes, 9 de julio de 2007

EN OPERATIVOS DEL CTI Y EL EJÉRCITO NACIONAL BUSCAN A VICENTE CASTAÑO EN LA ALTA GUAJIRA

Por:
EL INFORMADOR

Riohacha/09/07/2007/

Una comisión de 31 hombres del CTI y el Ejército Nacional se desplazaron a este departamento con el fin de verificar la presencia del comandante paramilitar, José Vicente Castaño Gil.

Según se conoció por espacio de cuatro días las autoridades se trasladaron a cerca de 20 rancherías y a través de registros voluntarios se cumplieron los operativos.

Los representantes de los cuerpos de seguridad del Estado visitaron poblaciones como Nazareth, Puerto Estrella y parajes inhóspitos de la geografía del departamento acompañados de traductores que facilitaron la comunicación entre las autoridades colombianas y los indígenas de la región. "Fue un operativo verificación y registro de rutina" dijo ha este medio de comunicación, el director del CTI en La Guajira Pedro Miguel Peinado.

El funcionario aseguró que en los diálogos con representantes de la comunidad, dijeron no conocer personalmente a Vicente Castaño.

Al preguntarle por la presencia de grupos irregulares como guerrilla o paramilitares Peinado dijo que "solo se quejaron del accionar de personas armadas al parecer contrabandistas que protagonizan grandes parrandas, acompañadas de disparos al aire y perturban la tranquilidad de la zona".

Dijo el Director del CTI que sobresalió la colaboración de la ciudadanía. "Muchas personas aplaudieron nuestra presencia y aprovecharon la oportunidad para solicitar con mas frecuencia estos operativos", aseguró el director del CTI en esta parte del país.

Como se recordará la denuncia de la presencia de Castaño Gil en territorio guajiro fue formulada por la revista Cambio en un articulo titulado "Duro de Atrapar". La nota periodística confirmaba que el jefe paramilitar Castaño Gil se desplazaba libremente por el departamento de La Guajira.

Días después, el periódico El Nuevo Herald de Miami afirmó en un escrito titulado "Vicente Castaño crea escuadrones de la muerte desde La Guajira", que "fuentes de inteligencia citan versiones de informantes según las cuales Vicente Castaño se encuentra asentado en la zona montañosa de La Macuira. "Castaño, dijeron, se mueve allí entre los cerros de Cajara y Cojoro, lo que en parte se deduce por las formas de las rocas que se alcanzan a ver en las fotografías".

Otro análisis de este medio de comunicación norteamericano sugiere que "Castaño frecuenta más bien la región de Palomino y que suele trasladarse a Venezuela, donde mantiene ejércitos paramilitares de retaguardia y rutas abiertas del narcotráfico".

El periódico insiste en que "es muy raro --dice el texto-- que Vicente pueda moverse con la cantidad de escoltas que tiene y que la Policía ni el Ejército no registren sus movimientos'', con lo que sugiere complicidad con la fuerza pública.

Otra de las autoridades de La Guajira que se pronunció sobre el tema fue el Comandante de Policía, coronel Carlos Alberto Suzunaga Quinchía.

El alto oficial indicó que "estaban realizando algunas actividades de inteligencia e investigativas para corroborar las afirmaciones que se están haciendo". Suzunaga Quinchía, dijo que algunas de las situaciones especiales sobre el tema fueron esbozadas ante los medios de comunicación del país por el director Nacional de la Policía, brigadier General Oscar Naranjo Trujillo.

Tomado de: http://www.el-informador.com/detgua.php?id=17731

domingo, 8 de julio de 2007

Indígenas de la Sierra desmienten a paramilitar Jorge 40: ¡No hemos sido parte de su estructura¡ ¡Esto es falso¡

Riohacha, Guajira. 18 de julio de 2006.
Redacción Actualidad Étnica. Enviado Especial.

El día de 4 de julio muchos periodistas y personas se sintieron consternados por las declaraciones de uno de los más terribles jefes paramilitares que han asolado la zona norte del país, y en especial a los pueblos indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta, quien en la audiencia pública que se desarrolla en el marco de la ley de justicia y paz señaló que la mayor parte de los miembros de sus estructuras eran indígenas de la Sierra.

Los indígenas de la Sierra han sufrido durante los últimos años toda serie de violaciones de lesa humanidad, tales como masacres indiscriminadas, asesinatos selectivos, desapariciones y desplazamientos forzados, profanación de sitios sagrados, por la acción terrorista de paramilitares, ejército y guerrilla. Dichos atropellos los han colocado en situación emergencia humanitaria y alimentaria, al quedar no pocas veces en el fuego cruzado o confinados en sus territorios, pues las distintas fuerzas controlaban la salida y entrada de personas, alimentos y medicinas que creían serían utilizados por el otro bando.

Cual sería la sorpresa de los asistentes a la audiencia iniciada en Barranquilla el pasado 3 de julio, cuando sin ningún empacho y luego de decir que no recordaba sus delitos, este señor acusado por terribles crímenes prácticamente le dijo a la audiencia que los indígenas eran paramilitares y reforzó con su testimonio lo que parece ser toda una campaña de desprestigio contra los indígenas, iniciada el mes pasado cuando el otro jefe paramilitar Hernán Giraldo se presentó a la audiencia en Barranquilla acompañado de algunos indígenas que con pancartas le decían eres “nuestro padre” y te apoyamos.

Actualidad Etnica se entrevistó en Riohacha con un líder wiwa, uno de los cuatro pueblos encargados por Serankua (nuestro padre) para proteger la Sierra, quien con la calma y actitud reflexiva que los caracteriza dijo: la sociedad cree mucho en lo que dicen quienes le han hecho tanto daño a toda la sociedad y en particular a un sector. Están es pendiente de las noticias que este señor pueda decir y esto no está malo, pero creo que las cosas se deben aclarar porque esto es absolutamente falso. No sé porqué se le ocurre decir a este señor este tipo de babosadas, de que los miembros indígenas eran parte de su estructura paramilitar o de guerrilla.

Siempre lo hemos dicho, no estamos con ninguno de estos sectores armados, tanto ilegales como legales. Siempre hemos estado al margen de este conflicto. No nos interesan las políticas de esos bandos armados, nos interesa nuestra política cultural, nos interesa esa visión de defender lo que Serankua (dios) nos dejó. Es esa nuestra misión, defender a la humanidad, la Sierra Nevada, el corazón del mundo. No tenemos porqué pelear con el hermano menor, porqué pertenecer a ciertos grupos armados. Nunca hemos hecho parte de ellos, ni lo vamos a ser. Somos parte de una cultura de paz, que resuelve sus problemas con hoja de coca en su mochila, con un poporo en sus manos, con un trasnocho, con la mujer tejiendo, con la mujer hilando, con la palabra oral. Somos culturas que resolvemos nuestros problemas alrededor de una fogata, debajo de un árbol. No tenemos porqué hacer parte de ningún sector armado ya así nos vamos a mantener.”

Si ha habido un indígena que les haya colaborado a las Autodefensa Unidas de Colombia, a la guerrilla o a las fuerzas militares, eso no debe manchar la dignidad de todo un pueblo. Como sucede actualmente en el Congreso: si ha habido un senador que ha sido paramilitar, eso no tiene porque manchar todo el Congreso, no tiene que pagar todo.

Antes de mirarnos a nosotros como los culpables, la sociedad colombiana porqué no mira a su alrededor. Si un colombiano se va para la guerrilla no quiere decir que toda la sociedad colombiana es guerrilla, (…) todos los colombianos no somos narcotraficantes, no somos corruptos, no somos paramilitares. Y ahora porque se haya desviado uno de nuestros miembros, es como si fuera el acabo del mundo, nos tienden a mirar si fuéramos impuros. Y no hay sociedad pura ya, las sociedades se han corrompido, pero no todos los colombianos son paramilitares, o prostitutas, o consumidores de droga.

Este señor porqué no especifica, porqué no da los nombres, porqué no dice claramente quiénes fueron los que participaron en sus cuadrillas, porqué no dice quiénes han participado de los indígenas pero también del ejército, de las cuadrillas de la guerrilla. Le pedimos eso, que especifique, que diga quiénes son, pero que no involucre a la población indígena, que en un 99.9 % hemos sido al margen de esa política de fuerzas armadas tanto legales como ilegales.

Las estadísticas, lo reportajes dicen claramente quiénes han sido los afectados, quiénes son las familias desplazadas. Yo no he visto las familias de estos señores de los mandatarios desplazadas. Ha sido la población indígena la que ha sido desplazada, es una guerra del pobre contra el mismo pobre, ¿pero impulsada por quién?, por los grandes industriales, por los grandes ricos porque ellos se alimentan de la guerra, es un negocio que genera plata, intereses políticos y a ellos no les conviene que la guerra se acabe.


De víctimas a victimarios

En efecto, las recientes declaraciones de los temidos jefes paramilitares parecen destinadas a deslegitimar la condición de víctimas que han tenido los indígenas en el conflicto social y armado del país, reconocida por numerosas sentencias de organismos nacionales e internacionales que además han dictado medidas cautelares de protección a dos pueblos de la Sierra, como las establecidas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA.

Ahora las víctimas son presentadas ante la opinión pública nacional e internacional como los victimarios y se hace aparecer el etnocidio de los pueblos indígenas de Colombia como una guerra entre etnias, entre pueblos, entre castas y entre clanes, cuando lo que está detrás es toda la parafernalia de la guerra al servicio de los intereses de los vendedores de armas, de los narcotraficantes, de las transnacionales, el capital financiero, porque como lo dijera este wiwa mientras mambiaba su coca, “lo que se juega aquí es una serie de intereses para tacharnos”

¿Dónde está el conflicto? “El conflicto está en nuestro territorio. Dónde se ha ido el narcotráfico? A nuestro territorio. Los megaproyectos, a nuestro territorio. Nosotros no nos hemos ido a ellos. Eso debe quedar claro.

¿Dónde se ha visto una estructura paramilitar o guerrillera comandada por un indígena wiwa de la Sierra? No lo ha habido. La guerra es muy sucia, es muy puerca, y en ella se valen de cualquier cosa con tal de frustrar una sociedad. Como saben que están totalmente mal ante la justicia están tratando de involucrarnos a nosotros. Lo mismo sucedió con este Hernán Giraldo, atracando la buena fe de nuestros hermanos tradicionales, mire todo lo que ocasionó, llevando indígenas que no sabían qué iban a hacer allá”. Nuestro padre es Serankua, algo que no es humano; fue él quien hizo a todos los indígenas y al corazón del mundo que es como le llamamos nosotros a la Sierra; fue él quien hizo el mar.

No entendemos porqué tratan de tacharnos más, porqué se valen de eso. Siempre hemos vivido engañados, desde que nos trajeron los espejitos en la conquista… Hasta el Estado nos ha venido atracando en nuestra buena fe, se ha valido de la inocencia con que nosotros miramos el mundo. No entendemos porqué.

No somos de ningún grupo armado, sólo sabemos que somos de una etnia, de un pueblo, defensores de la Sierra, del mar, de los árboles, de la vida. Es eso lo que nosotros hemos defendido. No tenemos porqué defender una política ajena.

Ya la guerra no es contra los wiwa ni contra los indígenas, es contra la tierra, es contra el agua, es contra los árboles, es contra los minerales que hay debajo del subsuelo, contra las minas, contra el aire. No es contra nosotros. Hemos analizado y hemos visto que claro, como en estos momentos hay la mayor reserva en riquezas de flora y fauna.

Por eso los indígenas piden a la comunidad internacional, a los medios de comunicación y organismos de derechos para que vengan a la Sierra y verifiquen como viven, qué hacen, cuál es su situación. Los indígenas somos tradicionales y no necesitamos un sistema de dígitos para identificarnos. Para que vean quiénes son los paramilitares.

'40' solo ha señalado a indígenas

En una versión caracterizada por intervenciones 'desafiantes', según las víctimas, dijo que al ex director del DAS Jorge Noguera solo lo vio dos veces en el proceso de paz y que no conoce a Rafael García. Dijo que todavía no hablará de fosas.

"Desafiante", "arrogante", "altanero", son calificativos que han usado algunas de las víctimas que asisten desde el martes a la audiencia del ex 'para' Rodrigo Tovar, alias 'Jorge 40'.Y esto, por interpelaciones al fiscal como: "Dígame qué tipo de preguntas me van a hacer, porque tengo entendido que las víctimas van a preguntar por tierras y personas fallecidas o desaparecidas, no por mis relaciones con el DAS".

Lo dijo cuando lo indagaron por sus nexos con el ex director del organismo Jorge Noguera y con Rafael García, ex jefe de informática, cuyos testimonios tienen en la cárcel a varios políticos.O por lo que manifestó al ser interrogado sobre fosas comunes: "...quisiera que la Fiscalía me ayudara a recuperar 65 cuerpos de hombres del 'Bloque Norte...".

Pretendía dejar claro que ayer su versión no era para responder a las cerca de 2.000 personas que viajaron desde el Magdalena y Cesar en busca de respuestas.'Jorge 40' dijo que no hablaría todavía ni de fosas ni de víctimas.

Sin embargo, cuando concluía la segunda sesión del día aceptó su responsabilidad en la masacre de la Ciénaga Grande de Santa Marta, uno de los hechos más brutales de los 'paras' en la Costa. Hombres en lanchas atacaron el 22 de noviembre del 2000 a los habitantes de los pueblos palafitos Nueva Venecia, Trojas de Cataca y Buenavista y mataron a 40 pescadores.

El ex jefe 'para' dijo que no se trató de una masacre, sino "de un acto de guerra en el que no hubo homicidios sino bajas". Esto despertó la ira y el dolor de algunas de las víctimas, que salieron llorando o dando gritos de "asesino".

La Fiscalía le atribuye a '40' 200 masacres en cuatro departamentos de la Costa Caribe.Tovar Pupo, que ayer hizo circular un impreso afuera del Centro Cívico donde rinde versión, en el que pidió que no lo llamen más 'Jorge 40' porque él desapareció el 10 de marzo del 2006 cuando se desmovilizó con el 'Bloque Norte', también dijo que a Noguera solo lo vio dos veces en desarrollo del proceso de desmovilización y que jamás conoció a Rafael García.Ante la Corte Suprema García dijo ser paramilitar y que fue testigo y parte de la penetración de los 'paras' en el organismo a través de su jefe y amigo Jorge Noguera.

'Jorge 40' dijo que al general (r) Rito Alejo del Río, a quien en varias oportunidades han relacionado con paramilitares, no lo había visto sino en televisión.En cambio afirmó que indígenas de todas las etnias de la Sierra Nevada de Santa Marta hacían parte de las autodefensas. Los nativos lo niegan.

'Sí fui detenido con Mancuso'

En lo poco que adelantó ayer, '40' admitió que fue detenido el 29 de abril de 1998 en La Guajira junto con Salvatore Mancuso - como lo había contado este en su versión libre-, pero pidió "paciencia" porque, según él, no era el momento para ampliar el tema.

Sobre ese episodio, Mancuso dijo que recobraron la libertad gracias a una llamada del general (r) Rosso José Serrano, entonces director de la Policía.

El hoy embajador en Austria ha negado reiteradamente ese asunto. "Quisiera que la Fiscalía me ayudara a recuperar 65 cuerpos de hombres del 'Bloque Norte' que quedaron tirados en la Sierra Nevada en el 2003...". 'Jorge 40' cuando se le preguntó sobre fosas comunes.
'Los que militan son mestizos'
¿Hubo indígenas de la Sierra militando en las filas de las autodefensas?

Hemos rechazado totalmente esas incorporaciones tanto en las Auc como en la guerrilla. Nunca hemos considerado que hacen parte de la comunidad indígena o de su cultura sino como alguien que está al margen. La gente que incursiona en esos grupos armados no conoce su historia tradicional, su ley de origen.

¿De qué etnias son esos indígenas y desde cuándo forman parte de los 'paras'?

Los que se encuentran en sus filas no son indígenas de los pueblos de la Sierra sino mestizos que no han querido seguir los consejos de los mayores (mamos); que tratan de desintegrar nuestra cultura y por eso no los vemos con buenos ojos en las comunidades.
Ustedes proclaman su independencia y se dicen neutrales frente al conflicto...

Las etnias de la Sierra Nevada ( kankuamos, koguis, arzarios, wiwas y arhuacos) hemos rechazado la incursión de grupos armados en nuestros territorios. Hemos resistido más de 500 años sin disparar y no es el momento de poner en riesgo nuestra cultura.

'Jorge 40' pidió 'paciencia' para revelar detalles de su captura junto con Salvatore Mancuso

El episodio al que se refiere el paramilitar Rodrigo Tovar Pupo ocurrió el 29 de abril de 1998 y salpicó al general (r) Rosso José Serrano por supuestamente haber influido para que lo dejaran libre.

El mismo Mancuso dijo en su última versión libre en Medellín, que por ley debe ser sometida a verificación, que el entonces director general de la Policía les ayudó a salir de la cárcel de La Guajira a través de una llamada a sus subordinados.

Serrano, hoy embajador en Austria, ha desmentido en reiteradas oportunidades a Mancuso y ha dicho que él no iba a mediar en la liberación de un delincuente.

"Yo sí estuve presente, yo vi algunas situaciones que allí se presentaron, escuché otras, hice parte de los detenidos y de los absueltos también. Pero ese tema con mucho gusto lo ampliaré en su momento después de escuchar el audio del comandante Salvatore Mancuso, y por favor, en el momento en que llegue esa versión", le dijo a la fiscal Deicy Jaramillo.

La funcionaria insistió en que ampliara más detalles sobre el tema, pero el desmovilizado jefe paramilitar le pidió paciencia.

"Lo que le pido, vuelvo y repito, es paciencia, y la voy a seguir pidiendo para poder llegar a esos temas que con toda seguridad van a ser ampliamente divulgados, porque me tienen que esperar", agregó.

De acuerdo con la información que entregó la Fiscalía, Salvatore Mancuso, 'Jorge 40' y un grupo de hombres de las autodefensas, fueron capturados cuando huían del municipio de Villanueva, en La Guajira, tras haber asesinado a Cenin Saurith Núñez, y dejar herida a Elizabeth Araujo Vega, quien posteriormente murió.

Mancuso y '40' llegaron al sitio para asesinar al líder de una invasión denominada 'Las Cabañas', pero las mujeres lo alertaron y alcanzó a huir. En retaliación les dispararon.

Sobre el incidente Tovar Pupo dijo que en ese entonces no era un miembro activo de las autodefensas, sino "uno de sus mejores colaboradores en la zona".

La audiencia prosigue tras una breve pausa del mediodía.

BARRANQUILLA
Tomado de:

DESVIADO RÍO RANCHERÍA PARA DAR PASO AL PROYECTO MÁS GRANDE DE ADECUACIÓN DE TIERRAS

Durante lo que va corrido de este año han sido invertidos 46.540 millones de pesos y se han generado 607 empleos.


Ranchería, 8 jul (SNE). El presidente Álvaro Uribe Vélez asistió este domingo a la desviación del río Ranchería, como parte de las obras de construcción del Proyecto Ranchería en La Guajira, en el cual durante lo que va corrido de este año el Gobierno ha invertido recursos por 46 mil 540 millones de pesos y que ha generado 607 empleos directos.

Ranchería es el proyecto más importante de infraestructura en adecuación de tierras que se adelanta a través del Instituto Colombiano de Desarrollo Rural (Incoder) en esta región del país.

Los 46 mil 540 millones de pesos invertidos (4 mil 799 para inversión en obras y 2 mil 741 en interventoría)hacen parte del presupuesto total asignado para la vigencia del 2007, que asciende a 71 mil 182 millones de pesos.

El proyecto río Ranchería –localizado en jurisdicción de los municipios de San Juan del Cesar, Distracción, Fonseca y Barrancas–, plantea la construcción de la presa El Cercado con sus obras anexas: dos conducciones principales hacia los futuros distritos de riego: Ranchería, de 15 mil 536 hectáreas, y San Juan, de tres mil.

Su construcción beneficiará a 1.029 familias, 800 en Ranchería y 229 en San Juan, y a otras 400 mil personas de manera indirecta que beberán del agua de los nueve acueductos que alimentará la presa a construir.

La inversión total del Gobierno Nacional está calculada en 349 mil 572 millones de pesos. Con proyección al año 2011 se prevé una suma superior a los 409 mil millones.

La propuesta es facilitar la explotación de 10.000 hectáreas en cultivos transitorios, 1.150 en cultivos semipermanentes, 2.500 en cultivos permanentes como la palma africana y frutales, 1.320 en pastos y 220 en capricultura y ganadería, entre otros.

Transcurridos 18 meses desde cuando se iniciaron los trabajados de construcción, el Incoder, con el apoyo de la Unión Temporal Guajira (UTG), la empresa constructora, avanza en el desarrollo de las actividades que permitirán contar con la construcción de la primera etapa: presa, obras anexas y conducciones principales.

Durante el año anterior el Incoder asignó 55 mil 789 millones de pesos en recursos, de los cuales se desembolsaron 45 mil 921 millones (42 mil 830 millones para obras y 3 mil 90 millones de pesos para interventoría).

La inversión efectuada por el Gobierno Nacional desde el año 2001 a la fecha, alcanza los 151 mil 226 millones de pesos, entre diseños, servicios complementarios, adquisición de predios, obras e interventora.

Los trabajos de infraestructura del total de este megaproyecto registra un avance del 12.18 por ciento del total de la obra.

Para adelantar este proyecto el Incoder ha adquirido 24 predios, con una inversión cercana a los mil 681 millones de pesos.

Se tiene previsto la adquisición de otros 125 predios, para lo cual la entidad apropiará una partida de 2 mil 232 millones de pesos.


GENERACIÓN DE EMPLEO

El proyecto mantiene una nómina de 607 personas vinculadas, de las cuales 429 son personas habitantes de la región, en su mayoría oriundas de los cuatro municipios de influencia del proyecto: 90 de Fonseca, 71 de Distracción, 105 de San Juan, 68 de Barrancas y otros de municipios de la Costa Atlántica.

Del mismo total, 373 fueron contratadas directamente por la Unión Temporal Guajira y 56 por subcontratistas de transporte, salud y vigilancia, en tanto que 113 trabajadores corresponden a mano de obra calificada y 260 no calificada.

Una participación importante han recibido las comunidades indígenas del área de influencia del proyecto, con un total de 45 trabajadores contratados.

En todo este proceso, Ranchería suscitó la expectativa laboral de 2.244 personas que postularon sus nombres a través de 9 convocatorias realizadas desde febrero a septiembre del 2006.

Se estima que la culminación de los distritos Ranchería y San Juan genere un promedio de 1 millón 560 mil jornales en los dos distritos: Ranchería con 1 millón 145 mil 58 (1.094.498 en agricultura y 50.560 en ganadería) y San Juan del Cesar con unos 315 mil, el 94 por ciento en agricultura.

 
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