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lunes, 26 de marzo de 2007

ASESINADA UNA MUJER WAYÚU EN EL SUR DE LA GUAJIRA

Por:
ADRIANA MATAMOROS INSIGNARES

Aproximadamente hacia las 4:30 AM del 14 de marzo de 2007 en el Puente Gritador, localizado a la salida de Hatonuevo en la vía que conduce a Maicao, apareció degollada Osiris Jacqueline Amaya Beltrán, mujer Wayúu del clan Urariyu.

Osiris Jacqueline Amaya Beltrán, quien contaba con de 35 años de edad y vivía muy cerca del Resguardo de El Cerro de Hatonuevo, se desempeñaba como maestra de la escuela del Resguardo de Lomamato, en jurisdicción del municipio de Hatonuevo, sur de La Guajira.

Las investigaciones preliminares que se han adelantado indican que Osiris Jacqueline Amaya Beltrán fue asesinada por negarse a continuar pagando las cuotas extorsivas que le venían cobrando periódicamente hombres que localmente son señalados como miembros de estructuras paramilitares.

Las autoridades del pueblo Wayúu se encuentran indignadas con este crimen que pone de presente que estructuras sicariales estrechamente relacionadas con grupos paramilitares, siguen operando en la región.

Este asesinato se suma al de Gregrorio Solano Uriana, Wayúu del Resguardo de Mayabangloma, ocurrido el 18 de febrero de 2007 en jurisdicción de Fonseca, sur de La Guajira, y cuya autoría involucra también a grupos paramilitares de la región.

Hatonuevo (La Guajira), 24 de marzo de 2007.

sábado, 17 de marzo de 2007

Campaña de exterminio del Bloque Norte de las Autodefensas, en Maicao, denunciaron indígenas wayuu

Marzo 14 de 2007
El grupo que comandaba Rodrigo Tovar Pupo, alias'Jorge 40', en zona rural de este municipio, cometió homicidios, desapariciones, desplazamientos forzados y robos de animales y enséres.
Hasta el casco urbano de Maicao llegaron, el martes pasado, cerca de 40 indígenas wayuu para entablar la denuncia ante un fiscal de la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía.
Los indígenas contaron que los paramilitares iniciaron la campaña de exterminio durante 2002 y 2004, en los corregimientos de Majayura y Carraipia, en jurisdicción de Maicao, para apoderarse de sus territorios y controlar rutas estratégicas para el tráfico de armas y droga y el contrabando de combustible en la frontera con Venezuela.
Bajo el mando de Jairo Alfonso Samper Cantillo, alias 'Lucho', capturado el pasado 28 de febrero en Soledad (Atlántico), los 'paras' -cerca de 50 hombres- sembraron el terror en las rancherías Ishapaa, Atnamana, Nouma de Campamento, Waimayaa, Tuctu y Ma'ashou.
Francisco, familiar de una de las víctimas, relató uno de los episodios más sangrientos atribuidos a este grupo paramilitar en la media Guajira.
El 2 de julio de 2002, después de un arreglo de paz entre dos familias wayuu, los 'paras' incursionaron en la zona conocida como La Esperanza, llevándose a cinco personas, entre ellas una mujer, que posteriormente fueron halladas asesinadas y con señales de tortura.
Huída a Venezuela
A raíz de las masacres y muertes selectivas, cientos de indígenas salieron huyendo hacia Venezuela, donde algunos se encuentran todavía refugiados.
"El hecho de que los wayuu sean binacionales ocultó la magnitud del desplazamiento forzoso provocado por los paramilitares. Aún se desconoce el número de personas desplazadas, desaparecidas, asesinadas y amenazadas por los 'paras' en La Guajira", dijo Carmen Ramírez Boscan, vocera de una organización de mujeres wayuu víctimas del conflicto.
Para Ramírez, el control paramilitar y sus consecuencias no sólo se ha presentado en la Alta Guajira, donde en abril del 2004 fueron masacradas 12 personas de la etnia wayuu, sino también en la media y baja Guajira, donde los paramilitares han desaparecido familias enteras.
Tras la desmovilización del Bloque Norte de las Autodefensas en marzo del año pasado, en Maicao han aparecido grupos emergentes conocidos como 'Águilas Negras' que continúan cobrando extorsiones a los comerciantes.
Ayer un equipo de la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía estuvo escuchando los testimonios de las víctimas de los paramilitares que comandaban 'Jorge 40' y Hernán Giraldo, en el auditorio del Sena en Riohacha. Estas jornadas continúan el viernes en Maicao y el sábado en Uribia.

Deudas de sangre


Sábado 17 de marzo de 2007



DISPUESTO A HONRAR la tradición de su raza, para la que el crimen no tiene perdón, un líder indígena Wayúu siguió durante más de dos años las huellas de Jairo Alfonso Samper Cantillo, el paramilitar que sembró el terror en las rancherías de Shapá, Guamayaito, Tutu, Mashop, Annamana, en la Alta Guajira, y asesinó a 200 de sus hermanos.
La búsqueda febril terminó el 28 de febrero, cuando el rastreador les señaló a hombres de las Fuerzas Especiales del Ejército el sitio exacto donde se encontraba su objetivo: una casa del barrio Ciudad Salitre de Soledad, municipio del área metropolitana de Barranquilla.
El proceso de identificación de Samper, conocido dentro del bloque norte de las autodefensas como Lucho, supuso un recorrido por las páginas de su prontuario, escrito con sangre. Como tercero al mando de la organización que dirigió Jorge 40, este hombre desató, durante 2002 y 2004, una campaña de exterminio entre comerciantes de Maicao, indígenas y ganaderos que se oponían a los planes expansivos de las Auc o se negaban a despejar sus territorios para facilitar el tráfico de armas y cocaína a gran escala.
Familias enteras desaparecieron bajo su imperio criminal. Con base en las pruebas aportadas por el rastreador y por otras víctimas, la Fiscalía le imputará formalmente las masacres de los Paz Jusayú, los González Gouriyú, los Jusayú Pushaina, los Romero de Epinayú, los Boscan Ortiz, los Boscan Ospino y los Boscan Bonivento.
Su última estratagema para eludir a quienes lo buscaban consistió en anunciar a los cuatro vientos su desmovilización. Sin embargo, cuando la presión de las autoridades cedió, él decidió armar tolda aparte y creó una retaguardia que pretendía conservar el dominio territorial conseguido por 40 en La Guajira. Siguió ejerciendo una fuerte influencia sobre empresas productivas que estaban en la mira de los paramilitares, entre ellas la planta de abastecimiento de combustible llamada Awatayacoop, la cual tiene en la actualidad el negocio de la gasolina que llega desde Venezuela hasta el municipio de Maicao.
Poder emergente
Esa retaguardia, sin embargo, se convirtió pronto en la estructura principal del grupo emergente de las águilas negras, que buscan copar los espacios dejados por los desmovilizados. Su perspectiva en crecimiento en La Guajira y el área de influencia de Samper Cantillo son otros de los elementos que convencen a las autoridades de que esta es una captura de gran relevancia.
De eso está convencido el fiscal 30 especializado de la Unidad Nacional de Derechos Humanos, que estuvo en el procedimiento al identificarlo plenamente y le leyó los cargos. "Su captura -le notificó el funcionario- se ordena por ser el tercer cabecilla de las recién desmovilizadas autodefensas ilegales en el municipio de Maicao; por organizar nuevas bandas criminales, como las águilas negras; por homicidio y concierto para delinquir".
Una estrategia que corre paralela a la aplicación de la Ley de Justicia y Paz, lleva hoy al Gobierno a desplegar una ofensiva contra los alfiles de los grupos conformados por quienes nunca creyeron en soluciones negociadas.

 
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