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domingo, 8 de julio de 2007

Indígenas de la Sierra desmienten a paramilitar Jorge 40: ¡No hemos sido parte de su estructura¡ ¡Esto es falso¡

Riohacha, Guajira. 18 de julio de 2006.
Redacción Actualidad Étnica. Enviado Especial.

El día de 4 de julio muchos periodistas y personas se sintieron consternados por las declaraciones de uno de los más terribles jefes paramilitares que han asolado la zona norte del país, y en especial a los pueblos indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta, quien en la audiencia pública que se desarrolla en el marco de la ley de justicia y paz señaló que la mayor parte de los miembros de sus estructuras eran indígenas de la Sierra.

Los indígenas de la Sierra han sufrido durante los últimos años toda serie de violaciones de lesa humanidad, tales como masacres indiscriminadas, asesinatos selectivos, desapariciones y desplazamientos forzados, profanación de sitios sagrados, por la acción terrorista de paramilitares, ejército y guerrilla. Dichos atropellos los han colocado en situación emergencia humanitaria y alimentaria, al quedar no pocas veces en el fuego cruzado o confinados en sus territorios, pues las distintas fuerzas controlaban la salida y entrada de personas, alimentos y medicinas que creían serían utilizados por el otro bando.

Cual sería la sorpresa de los asistentes a la audiencia iniciada en Barranquilla el pasado 3 de julio, cuando sin ningún empacho y luego de decir que no recordaba sus delitos, este señor acusado por terribles crímenes prácticamente le dijo a la audiencia que los indígenas eran paramilitares y reforzó con su testimonio lo que parece ser toda una campaña de desprestigio contra los indígenas, iniciada el mes pasado cuando el otro jefe paramilitar Hernán Giraldo se presentó a la audiencia en Barranquilla acompañado de algunos indígenas que con pancartas le decían eres “nuestro padre” y te apoyamos.

Actualidad Etnica se entrevistó en Riohacha con un líder wiwa, uno de los cuatro pueblos encargados por Serankua (nuestro padre) para proteger la Sierra, quien con la calma y actitud reflexiva que los caracteriza dijo: la sociedad cree mucho en lo que dicen quienes le han hecho tanto daño a toda la sociedad y en particular a un sector. Están es pendiente de las noticias que este señor pueda decir y esto no está malo, pero creo que las cosas se deben aclarar porque esto es absolutamente falso. No sé porqué se le ocurre decir a este señor este tipo de babosadas, de que los miembros indígenas eran parte de su estructura paramilitar o de guerrilla.

Siempre lo hemos dicho, no estamos con ninguno de estos sectores armados, tanto ilegales como legales. Siempre hemos estado al margen de este conflicto. No nos interesan las políticas de esos bandos armados, nos interesa nuestra política cultural, nos interesa esa visión de defender lo que Serankua (dios) nos dejó. Es esa nuestra misión, defender a la humanidad, la Sierra Nevada, el corazón del mundo. No tenemos porqué pelear con el hermano menor, porqué pertenecer a ciertos grupos armados. Nunca hemos hecho parte de ellos, ni lo vamos a ser. Somos parte de una cultura de paz, que resuelve sus problemas con hoja de coca en su mochila, con un poporo en sus manos, con un trasnocho, con la mujer tejiendo, con la mujer hilando, con la palabra oral. Somos culturas que resolvemos nuestros problemas alrededor de una fogata, debajo de un árbol. No tenemos porqué hacer parte de ningún sector armado ya así nos vamos a mantener.”

Si ha habido un indígena que les haya colaborado a las Autodefensa Unidas de Colombia, a la guerrilla o a las fuerzas militares, eso no debe manchar la dignidad de todo un pueblo. Como sucede actualmente en el Congreso: si ha habido un senador que ha sido paramilitar, eso no tiene porque manchar todo el Congreso, no tiene que pagar todo.

Antes de mirarnos a nosotros como los culpables, la sociedad colombiana porqué no mira a su alrededor. Si un colombiano se va para la guerrilla no quiere decir que toda la sociedad colombiana es guerrilla, (…) todos los colombianos no somos narcotraficantes, no somos corruptos, no somos paramilitares. Y ahora porque se haya desviado uno de nuestros miembros, es como si fuera el acabo del mundo, nos tienden a mirar si fuéramos impuros. Y no hay sociedad pura ya, las sociedades se han corrompido, pero no todos los colombianos son paramilitares, o prostitutas, o consumidores de droga.

Este señor porqué no especifica, porqué no da los nombres, porqué no dice claramente quiénes fueron los que participaron en sus cuadrillas, porqué no dice quiénes han participado de los indígenas pero también del ejército, de las cuadrillas de la guerrilla. Le pedimos eso, que especifique, que diga quiénes son, pero que no involucre a la población indígena, que en un 99.9 % hemos sido al margen de esa política de fuerzas armadas tanto legales como ilegales.

Las estadísticas, lo reportajes dicen claramente quiénes han sido los afectados, quiénes son las familias desplazadas. Yo no he visto las familias de estos señores de los mandatarios desplazadas. Ha sido la población indígena la que ha sido desplazada, es una guerra del pobre contra el mismo pobre, ¿pero impulsada por quién?, por los grandes industriales, por los grandes ricos porque ellos se alimentan de la guerra, es un negocio que genera plata, intereses políticos y a ellos no les conviene que la guerra se acabe.


De víctimas a victimarios

En efecto, las recientes declaraciones de los temidos jefes paramilitares parecen destinadas a deslegitimar la condición de víctimas que han tenido los indígenas en el conflicto social y armado del país, reconocida por numerosas sentencias de organismos nacionales e internacionales que además han dictado medidas cautelares de protección a dos pueblos de la Sierra, como las establecidas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA.

Ahora las víctimas son presentadas ante la opinión pública nacional e internacional como los victimarios y se hace aparecer el etnocidio de los pueblos indígenas de Colombia como una guerra entre etnias, entre pueblos, entre castas y entre clanes, cuando lo que está detrás es toda la parafernalia de la guerra al servicio de los intereses de los vendedores de armas, de los narcotraficantes, de las transnacionales, el capital financiero, porque como lo dijera este wiwa mientras mambiaba su coca, “lo que se juega aquí es una serie de intereses para tacharnos”

¿Dónde está el conflicto? “El conflicto está en nuestro territorio. Dónde se ha ido el narcotráfico? A nuestro territorio. Los megaproyectos, a nuestro territorio. Nosotros no nos hemos ido a ellos. Eso debe quedar claro.

¿Dónde se ha visto una estructura paramilitar o guerrillera comandada por un indígena wiwa de la Sierra? No lo ha habido. La guerra es muy sucia, es muy puerca, y en ella se valen de cualquier cosa con tal de frustrar una sociedad. Como saben que están totalmente mal ante la justicia están tratando de involucrarnos a nosotros. Lo mismo sucedió con este Hernán Giraldo, atracando la buena fe de nuestros hermanos tradicionales, mire todo lo que ocasionó, llevando indígenas que no sabían qué iban a hacer allá”. Nuestro padre es Serankua, algo que no es humano; fue él quien hizo a todos los indígenas y al corazón del mundo que es como le llamamos nosotros a la Sierra; fue él quien hizo el mar.

No entendemos porqué tratan de tacharnos más, porqué se valen de eso. Siempre hemos vivido engañados, desde que nos trajeron los espejitos en la conquista… Hasta el Estado nos ha venido atracando en nuestra buena fe, se ha valido de la inocencia con que nosotros miramos el mundo. No entendemos porqué.

No somos de ningún grupo armado, sólo sabemos que somos de una etnia, de un pueblo, defensores de la Sierra, del mar, de los árboles, de la vida. Es eso lo que nosotros hemos defendido. No tenemos porqué defender una política ajena.

Ya la guerra no es contra los wiwa ni contra los indígenas, es contra la tierra, es contra el agua, es contra los árboles, es contra los minerales que hay debajo del subsuelo, contra las minas, contra el aire. No es contra nosotros. Hemos analizado y hemos visto que claro, como en estos momentos hay la mayor reserva en riquezas de flora y fauna.

Por eso los indígenas piden a la comunidad internacional, a los medios de comunicación y organismos de derechos para que vengan a la Sierra y verifiquen como viven, qué hacen, cuál es su situación. Los indígenas somos tradicionales y no necesitamos un sistema de dígitos para identificarnos. Para que vean quiénes son los paramilitares.

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